Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma
Frases célebres sobre: rec. [Página 572]
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Esta vida es breve, la recompensa por lo que aquí hagamos será eterna. Practiquemos el bien, unámonos a la voluntad de Dios. Que sea ella la estrella que guíe nuestros ojos en esta travesía. Es la manera cierta de que lleguemos con bien
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La causa más frecuente de la timidez es una opinión excesiva de nuestra propia importancia
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La sociedad no puede subsistir sin recíprocas concesiones
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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción
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Merece salir engañado el que al hacer un beneficio cuenta con la recompensa.
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Las costumbres de los filósofos no están conformes con sus preceptos; pero si no viven como enseñan, enseñan cómo se debe vivir.
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Nuestros deseos, con frecuencia, son precursores de las cosas que somos capaces de hacer.
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El espíritu de autoayuda es la raíz de todo crecimiento auténtico en el individuo, y, expuesto en la vida de muchos, constituye la verdadera fuente de energía y fuerza.
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Los diccionarios son como los relojes: el peor es mejor que ninguno, pero del mejor uno no puede esperar que sea del todo preciso.
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A las personas más habitualmente hay que recordarles que informarles.
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Los ejemplos tienen más fuerza que los preceptos.
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Casi todo lo absurdo de nuestra conducta es resultado de imitar a aquellos a los que no podemos parecernos.
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¡Oh cuán despreciable es el hombre que no deja de elevarse sobre las cosas humanas!
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Cabalgar, viajar y cambiar de lugar recrean el ánimo.
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Los placeres aun después de haber pasado recrean
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Si os halláis precisado a oponeros al dictamen de otro, hacedlo.
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¡Cuánto se parece a la amistad la adulación!
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Es preciso que vivas para otro si quieres vivir para ti.
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¿Quién ha tenido jamás valor para decirse la verdad? ¿Quién no se ha adulado a sí mismo cuando los demás le han alabado? Miramos con demasiada afición todo cuanto nos rodea y el favor que nos hacemos impide que nos juzgue¬mos con rectitud.