Hase de menospreciar la facundina, que antes envuelve la sentencia que la declara.
Frases célebres sobre: rec. [Página 573]
Hay un total de 11486 freses célebres sobre "rec" este sitio web. [Página 573]
-
-
Estamos en el buen camino. No miréis ni a derecha ni a izquierda, porque éste es el mejor para nosotros. No nos distraigamos en considerar la hermosura de otras vías, saludemos simplemente a quienes transitan por ellas y digámosles con sencillez: que Dios
-
Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrad siempre con tranquilidad y calma.
-
Con tal de estar con Dios, ¿qué más da que sea de una manera o de otra? Puesto que realmente sólo le buscamos a Él, y no lo encontramos menos en la mortificación que en la oración -sobre todo cuando nos envía la enfermedad-, nos deben parecer tan buenas t
-
No es que nos falte valor para emprender las cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles precisamente porque nos falta valor para emprenderlas.
-
El camino más corto para llegar a la riqueza es despreciarla.
-
Se puede apreciar el carácter de un hombre en la forma como recibe la alabanza.
-
El placer sin moderación se inclina hacia el dolor como hacia un precipicio.
-
El que abriga vanos temores merece los temores reales.
-
Es una gran ventaja para el hombre sabio no parecerlo.
-
Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.
-
Tenemos la obligación de dar ejemplo con nuestra vida y nuestra doctrina, no sea que hayamos de pagar nosotros el castigo de quienes parecen ignorar nuestra religión, y así pecaron por su ceguera. Pero también vosotros debéis oírnos y juzgar con rectitud
-
Sin la filosofía y la recta razón no es posible que haya prudencia.
-
Ahora bien, si tú también te preocupas algo de ti mismo y aspiras a tu salvación y tienes confianza en Dios, como a hombre que no es ajeno a estas cosas, te es posible alcanzar la felicidad, reconociendo a Cristo e iniciándote en sus misterios.
-
Nada estorba tanto la curación como el cambio frecuente de medicinas.
-
Merecen elogio los hombres que en sí mismos hallaron el ímpetu y subieron en hombros de sí mismos.
-
La enemistad oculta es la más peligrosa: declarada, carece de probabilidades para vengarse.
-
En ocasiones es preciso que un hombre muera para que viva todo un pueblo, pero nunca que un pueblo muera para que sobreviva un solo hombre
-
Las verdades, como las rosas, tienen espinas; recíbelas por la parte de la flor y no te pincharás
-
En ti mi soledad se reconcilia para pensar en ti.