Las obras de los antiguos, incluso las mediocres, son todas marcas de un buen sello.
Frases célebres sobre: res. [Página 538]
Hay un total de 20389 freses célebres sobre "res" este sitio web. [Página 538]
-
-
La mediocridad es lo excelente para los mediocres.
-
En literatura, y en los juicios establecidos sobre los autores, encontramos, como en todo, más opiniones convenidas y cosas decididas que verdades.
-
No es lo mismo el que lleva el hijo a una escuela privada o concertada que quien lo lleva a una escuela pública: hay muchos escolares inmigrantes y ello conlleva un retraso en el rendimiento global del aula.
-
Más allá de la educación que me han dado mis padres, que ha sido muy buena, el deporte también me ha educado. Lo que me ha formado como persona es el deporte. He aprendido a ganar y a celebrarlo con moderación, y también he aprendido la dureza de la derro
-
Los poetas son más inspirados por las imágenes que por la misma presencia de los objetos. Es así como la idea de perfección es más necesaria a los hombres que los modelos; esto es aplicable tanto a las costumbres como a las artes.
-
Busque, dicen ellos. Yo busco mucho la expresión justa, la expresión sencilla, la expresión que conviene más al tema en cuestión, al pensamiento que se tiene, al sentimiento que anima, a lo que precede, a lo que sigue, al sitio que aguarda la palabra.
-
Sólo los pensamientos, tomados aisladamente, caracterizan a un escritor. Con razón los llamamos trazos, y los citamos; muestran la cabeza y el rostro, por así decirlo; el resto no muestra más que las manos. Hay fantasmas de autores y fantasmas de obras.
-
El gusto en literatura se ha vuelto tan doméstico y la aprobación tan dependiente del placer que, para empezar, buscamos al autor en un libro, y en el autor, sus pasiones y sus humores; si éstos son parecidos a los nuestros, los apreciamos; si son distint
-
Cuando las palabras no enseñan nada, es decir, cuando éstas no son más apropiadas que otras para expresar un pensamiento, cuando éstas no tienen ningún vínculo necesario con él, entonces la inteligencia o la memoria no alcanzan a retenerlas, o las retiene
-
En la epopeya hay que mostrar, hasta en los rasgos del personaje, el destino que le aguarda, como se prevé el sacrificio hasta en el arreglo de las flores que servirán de corona a las víctimas.
-
Si no se tiene cierta condescendencia y cierto respeto por el autor, la mitad de un libro serio impacienta siempre cuando es nuevo y dice cosas nuevas; no oímos nada de lo que nunca hubiéramos pensado.
-
No deseamos que los libros nos vuelvan mejores, sino más felices que aquellos que los hicieron; que tengan carne y sangre, ingenio y alma. Odiamos -o, cuando menos, ya no sabríamos admirar- los talentos puros.
-
Hay pensamientos que no necesitan cuerpo, forma, espejo, expresión, etcétera. Para mostrarlos o para que se escuchen, basta con nombrarlos vagamente o con susurrarlos. Desde la primera palabra los escuchamos, los vemos.
-
¡Afortunados, en literatura, los que vienen después de los peores! ¡Desafortunados los que vienen después de los excelentes! En la vida y en el mundo ocurre todo lo contrario.
-
Si usted quiere que sus lectores se vuelvan locos por la heroína de una novela, cuídese de darle rasgos fijos, a fin de que cada cual pueda imaginarla según su fantasía y como más le guste.
-
Lo que acarrea todos los males a nuestra literatura se halla en que nuestros sabios tienen poco ingenio y nuestros hombres de ingenio no son sabios.
-
Todos los escritores que poseen eso que llamamos originalidad corrompen el gusto del público, a no ser que éste sepa por sí mismo que no se les debe imitar.
-
Los libros, los pensamientos y el estilo moderado causan al espíritu el mismo buen efecto que un rostro tranquilo causa a nuestros ojos y a nuestros humores.
-
Hay armonía en el espíritu siempre que hay exactitud en las expresiones. Ahora bien, cuando el espíritu está satisfecho, pone poca atención a lo que el oído desea.