Casi todos nuestros errores son más perdonables que los métodos que discurrimos para ocultarlos.
Frases célebres sobre: res. [Página 547]
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Los celos son resultado más del amor propio que del verdadero amor.
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Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.
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El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
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El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado.
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Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
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Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones, muchas veces no son el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar.
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La filosofía triunfa con facilidad sobre las desventuras pasadas y futuras, pero las desventuras presentes triunfan sobre la filosofía.
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Los hombres no vivirían mucho tiempo en sociedad si no se engañaran unos a otros.
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Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
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Prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores.
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La ausencia disminuye las pasiones mediocres y acrecienta las grandes, como el viento apaga las candelas y enardece el fuego
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Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
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La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.
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La filosofía triunfa fácilmente de los males pasados y de los males por venir,pero los males presentes triunfan sobre ella.
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Pocos son los que conocen la muerte; es algo que no suele aceptarse por decisión propia, sino por estolidez y por costumbre, y la mayoría de los hombres mueren porque no hay remedio para la muerte.
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El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad.
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El orgullo es igual en todos los hombres, sólo varían los medios y la manera de manifestarlo.
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La hipocresía es el homenaje que el vicio tributa a la virtud.
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No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre dem