Mayores virtudes se precisan para sostener la buena fortuna que la mala.
Frases célebres sobre: res. [Página 548]
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Virtudes y vicios los mueven intereses.
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Si se examinan bien los diversos efectos del tedio, se descubrirá que éste nos hace faltar a más deberes que el interés.
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En la mayor parte de los hombres el amor a la justicia no es más que el dolor de sufrir la injusticia.
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Se ha hecho una virtud de la moderación para limitar la ambición de los grandes hombres y consolar a los mediocres de su poca suerte y escaso mérito.
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La filosofía triunfa fácilmente de los males pasados y futuros, pero los males presentes triunfan de ella.
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Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.
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La mayoría de las mujeres no lloran tanto la muerte de sus amantes por haberlos querido como por parecer más dignas de ser amadas.
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El egoísmo es el mayor de los embaucadores.
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En la adversidad de nuestros mejores amigos siempre hallamos algo que no nos desagrada del todo.
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La gratitud de la mayoría de los hombres no es más que el deseo secreto de mayores beneficios.
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Las mujeres más virtuosas son como los tesoros ocultos: están a salvo mientras nadie los busca.
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Las mujeres que aman perdonan más fácilmente las grandes indiscreciones que las pequeñas infidelidades.
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Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo cuando le domina la pasión persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.
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Si no tuviéramos defectos, no hallaríamos tanto placer en resaltar los de los demás
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La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud.
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La vejez es un tirano que prohibe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
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Más fácilmente resistimos a nuestras pasiones por su debilidad que por nuestra fuerza
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La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores
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La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados