La falsedad de una idea no puede impedirle el ser bella y hay ciertos errores tan ingeniosos, que lamentaríamos que no figurasen en los pasos del espíritu humano.
Frases célebres sobre: res. [Página 742]
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No son las bajezas de los hombres las que son innobles, sino la forma en que saben hacérselas perdonar.
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Al servicio de ideales siempre más elevados, se diría que los hombres se envilecen siempre más.
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Nuestra psicología se construye sobre pocos seres: elegid bien al que se ama o al que se odia.
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A los que hemos resuelto amar, nos hagan lo que nos hagan, no nos queda sino amarlos aún más si estamos a punto de odiarlos.
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Estamos en relación mágica con la Naturaleza. La próxima transformación biológica de la Humanidad creará seres conscientes de esa relación.
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Que su desnudez, que acompaña la desnudez de la palabra, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a continuar alumbrando el camino que hace la paz, la justicia y la dignidad que los poderes del Estado y los señores de la muerte nos han arran
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Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.
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Dime lo que comes y te diré quién eres.
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Los animales tragan, los hombres comen; y el hombre de intelecto sabe cómo digerir.
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Las pequeñeces matan los grandes amores
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Cada hombre tiene tres caracteres: el que exhibe, el que tiene, y el que cree que tiene.
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La riqueza aumenta, dicen los políticos superficiales, al mismo tiempo que las necesidades. Cierto, pero en la proporción de uno a tres.
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¿En qué consiste el recuerdo de los hombres? En una hora de trabajo para el marmolista.
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Los hombres, las flores, la hierba, vuelven a encontrar periódicamente su brillo y su esplendor, su perfume y su juventud. Sólo el hombre muere un poco cada año.
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La amistad entre dos mujeres comienza o acaba por ser un complot contra una tercera.
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La talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas; la de los hombres, aproximándose.
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No creo en ningún sabio hasta que lo he oído decir tres veces <<lo dudo>> y dos veces <<no lo sé>>
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Intencionadamente o no, se confunden siempre los jueces con la justicia y los curas con Dios. Así se acostumbran los hombres a desconfiar de la justicia y de Dios
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No hay más que tres acontecimientos importantes en la vida: nacer, vivir y morir. No sentimos lo primero, sufrimos al morir y nos olvidamos de vivir