Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador que tenía una gran puntería le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza.
Frases célebres sobre: rom. [Página 43]
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El ánfora guarda siempre el aroma del primer vino que guardó
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Emancipar a las mujeres es corromperlas
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En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte.
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Sepan que están muy equivocados al tildarme de enemigo de la iglesia romana. No soy su enemigo sino que le profeso el más puro amor, así como también a la iglesia cristiana entera
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La belleza es la promesa de la función.
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Comprométete a cualquier cosa, pero siempre con tus valores fundamentales
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En una losa, en el interior de un nicho, descubrió un ataúd viejo, pero vacío, en cuya deslustrada placa reza esta simple palabra: Jervas. En ese ataúd y en esa cripta me ha prometido que seré sepultado.
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Para mí que lo hicieron en mi casa como el pan que la vieja siempre dio, ¡le sobra tanto amor que rompe los bolsillos!
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Hay herramientas de pensamiento tan romas que no sirven casi para nada, otras de filo tan aguzado que se vuelven peligrosas. Pero el hombre sabio hará uso de ambas.
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Es preciso tener bien en claro esta verdad universal: sean lo que fueren las cosas en su mundo pleromático y cosístico, sólo pueden ingresar en el mundo de la comunicación y del significado merced a sus nombres, sus cualidades y sus atributos o sea, merce
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Ambos se dañan a sí mismos: el que promete demasiado y el que espera demasiado.
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El éxito es más peligroso que el fracaso, rompe en ondas en la amplia costa.
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Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología.
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Ellos dicen que nosotros deberíamos estar muertos. Y nosotros decimos que queremos estar vivos. Entre la vida y la muerte, yo no conozco ningún compromiso
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La noche suena como un órgano. Mis manos incandescen. He apretado los troncos de los árboles. Estrangulé los torsos de las mujeres y rompí la tierra como un vientre. ¡Hoy, hoy! ¡Trueno, sorbo de Dios! Mis brazos se agigantan como trombas oceánicas. Y esto
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El afecto personal estable es algo más que una racionalización romántica de una unidad económica.
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No tengo nada que esconder, bueno, sólo mis dientes, no me gusta que sean tan prominentes. Me los tengo que arreglar, pero no tengo tiempo. Por lo demás, soy perfecto.
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¿No es ello la causa de todas nuestras revoluciones? Porque entre el Estado, que prodiga promesas imposibles, y el público, quien ha concebido esperanzas irrealizables, se vienen a interponer dos clases de hombres: los ambiciosos y los utópicos.
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¿Qué puede hacer el gobierno provisional? ¡Ay! Lo que se hace siempre en coyunturas parecidas: prometer y ganar tiempo. No faltaba más, y para dar a sus promesas más solemnidad, las fija en sus decretos.