Seamos ambiciosos, pero de salvar nuestra alma con sacrificio
Frases célebres sobre: sal. [Página 81]
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Cada uno ocúpese y trabaje tanto cuanto su salud y su capacidad le permitan
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Ayúdame a salvar muchas almas, pero primero la tuya
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Salvando tu alma, serás feliz para siempre; pero, si la pierdes, lo pierdes todo: alma, cuerpo, cielo, Dios, que es tu supremo fin... y esto, por toda la eternidad
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Si cooperas a salvar un alma, aseguras la tuya propia
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Comprenderás mejor la importancia del bien, si consideras que tu salvación eterna o tu condenación, depende únicamente de ti
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La verdad, tarde o temprano, te pone a salvo
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El gran desafío de hoy en día es salvar el medio ambiente y las condiciones para que se mantenga la vida en la Tierra; para ello necesitamos a los filósofos y a la filosofía.
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Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado de su tálamo salía, abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en su pesebre ponía
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El poder de los príncipes es débil cuando dejan de respetarlo sus vasallos
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No entres donde libremente no puedas salir
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Este camino ya nadie lo recorre salvo el crepúsculo.
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¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi
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Era espontáneamente emprendedor, firme e intrépido; poseía un corazón de guerrero, y habría podido sobresalir con esplendor a la cabeza de un ejército.
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Hay cosas que no pueden decirse sino besando... Porque las cosas más profundas y las más puras quizá no salgan del alma si no las llama un beso.
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Hallarse uno cargado de obligaciones y sin remedio para socorrerlas hace buscar medios y remedios cómo salir de ellas. La necesidad enseña claros los más oscuros y desiertos caminos.
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Salpicados de barro Por el rocío Los melones parecen frescos.
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¡Crueldad animal! Bajo la pezuña un saltamontes.
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Aroma del ciruelo, de repente el sol sale. Senda del monte.
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La jarra quebrada por el hielo de la noche. ¡Me levanto a saltos!