Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos.
Frases célebres sobre: ses. [Página 100]
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El orgasmo es un paroxismo; la desesperación, otro. El primero dura un instante; el segundo una vida.
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Seguramente los ladrones se proponian hacerles entrar por la ventana para que abriesen la puerta cuando estuviéramos dormidos, y poder así asesinarnos impunemente.
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Mi existencia se resumiría en dos frases: condenación y muerte.
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La obsesión del nacimiento, al transportarnos más acá de nuestro pasado, nos hace perder el gusto por el futuro, por el presente y hasta por el pasado.
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Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones.
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Una civilización se destruye sólo cuando se destruyen sus dioses.
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Imposible asistir más de un cuarto de hora sin impaciencia a la desesperación de alguien
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Dios es una desesperanza que empieza donde terminan las otras.
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¿Es imaginable un ciudadano que no posea un alma de asesino?
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Mi misión es matar el tiempo, y la del tiempo es matarme en su turno a mí, Qué cómodo se encuentra uno entre asesinos.
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Algunos tienen desgracias; otros, obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?
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Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación.
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Son las pasiones, y no los intereses, los que guían al mundo
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El cuerpo humano es el sepulcro de los dioses.
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Entenderás que el mero hecho de beber supone una violación de la libertad condicional de Beaumont. Da lo mismo que llevara una pistola. Sacarán de nuevo el cargo de posesión de armas.
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El hombre: el único animal que recuerda lo que ha asesinado.
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Soy tuyo, madre tierra: me invade el parentesco inevitable y hondo de tu ritmo en mi sangre, porque pese a mi miedo, a mi apego a la vida, hay algo en mis adentros que espera y desespera por regresar a ti...
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Usted me desespera, me mata, me enloquece, y hasta la vida diera por vencer el miedo de besarla a usted.
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Desprecia a dos clases de personas: en primer lugar aquel que tiene su casa, su coche y su familia, y en segundo lugar, a todas los demás.