No me gustan mucho los ciegos, como a la mayoría de los sordos.
Frases célebres sobre: sordos.
Hay un total de 16 freses célebres sobre "sordos" este sitio web.
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Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos.
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El que oye en un mundo de sordos, cuando todo lo que escuchamos es nulo, será ajeno.
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Un hombre fue útil: se quitó los ojos y los ofrendó al ciego, se extirpó el habla cediendoselá a los mudos y sus oídos transformaron a los sordos.
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Yo soy lo más y todo lo demás no existe. Quiero que publiquen eso, pero no dicho por mí sino porque lo piensan. ¿O son sordos? ¿Catupecu Machu es música? ¿Babasónicos es música? ¿Los Piojos? ¿Airbag? ¿Cómo puede ser que ellos graben discos y a mí me recha
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No es asunto mío el andar con peticiones al Gobernador o a la legislatura, como tampoco de ellos el de mandarme a mí; y si prestaron oídos sordos a mis reclamaciones ¿qué debería hacer yo entonces? Pero ante tal contingencia, el Estado no ha proporcionado
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Haz oídos sordos si te proponen bellas inscripciones para tu lápida. Yo sé una que está hecha a tu medida, no lo dudes, te va de maravilla. Escribe: es lo que hay.
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A palabras necias, oídos sordos.
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He comprendido que somos sordos y ciegos, que venimos de la noche para volver a la noche sin saber nada de nuestro destino
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Cuando el hombre se planta y canta fuerte pa que sientan los sordos si es preciso, se hacen polvo las piedras en la frente y se enciende la sangre del sumiso.
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El color es el tacto del ojo, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad.
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Observamos que en Francia, casi siempre, los críticos musicales son sordos y los críticos de arte ciegos. Eso les permite el recogimiento que necesitan las ideas estéticas.
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No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.
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Soy aquel cuyas letras eran vistas por los ciegos y cuyas palabras eran oídas por los sordos.
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Hay besos estridentes, vibrantes, sonoros, crepitantes, chirriantes, sordos, ahogados, que crujen como seda, etcétera, etc.
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Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.