Antes que perder la libertad es mejor quedarse ciego para no tener que sufrir el triste espectáculo que nos iba a ofrecer nuestro triste espejo
Frases célebres sobre: sufrir. [Página 9]
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Volveremos a sufrir, volveremos a luchar y volveremos a vencer.
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Mi reinita adorada que tan deliciosamente sabe hacerme sufrir. Porque sabrás que la crueldad de tu amor es y será mi delicia más intensa.
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El que hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. El que ayuda a los demás, se ayuda a sí mismo
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Quien hace sufrir al prójimo se perjudica a sí mismo. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo.
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Hay sólo tres cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura.
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Lo que nos hace sufrir nunca es una tontería, puesto que nos hace sufrir
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Sobre la gran balanza de la fortuna, raramente se detiene el fiel; debes subir o bajar; Debes dominar y ganar o servir y perder, sufrir o triunfar; ser yunque o martillo
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Claudio Bernard decía al morir: no me lamento de sufrir sino de sufrir inútilmente... Así podría decir la humanidad.
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La muerte sólo se presenta una vez, pero se anuncia en todos los momentos de la vida; es más cruel temerla que sufrirla.
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¿Quieres vivir tranquilo? Pues trata a la gente, pero vive solo; no emprendas nada ni de nada te duelas. ¿Quieres vivir dichoso? Pues empieza por sufrir.
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¿Usted desea ser afortunado? Aprenda a sufrir entonces.
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Danzar es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar; Usted ama, sufre y siente. ¡Usted danza!
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Extraña cosa que el hombre que sufre quiera hacer sufrir a lo que ama.
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Se puede amar sin sufrir cuando se ama sin enrojecer.
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Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaños
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El hombre no puede rehacerse a sí mismo sin sufrir, porque es a la vez el mármol y el escultor.
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El indio sabía cómo vivir sin deseos, sufrir sin queja, y morir cantando.
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La disciplina es el puente entre las metas y el éxito. Todos tenemos que sufrir uno de dos dolores: el dolor de la disciplina o el dolor del pesar. La diferencia está en que la disciplina pesa unas cuantas onzas, y el pesar, toneladas.
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Tolerar al extraviado, sufrirlo, prestarle socorro si llega el caso, pero no transigir ni con el error ni con la mentira.