Estar completamente seguro es errar en voz alta.
Frases célebres sobre: tar. [Página 357]
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La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua.
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Yo defino el temor: una autosugestión más o menos voluntaria de inferioridad
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Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica. Esperemos a despertar.
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La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos.
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Desciende al nivel de tu interlocutor, para no humillarle o desorientarle
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Resígnate a no haber podido hacer una cosa, más nunca a no haberlo intentado, si vale la pena de intentarlo
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Pronunciar un juramento es poner tu alma en peligro, solía decir. Jamás pronunciéis un juramento a menos que prefiráis morir a quebrantarlo.
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Tener fe en Dios no consistía en sentarse sin hacer nada. Significaba creer que uno podía lograr lo que se proponía, haciéndolo lo mejor que pudiera con honradez y energía.
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¿Quién cree ser el más loco de todos? ¿Quién es el peor lunático? ¿Quién organiza estas partidas de cartas? Es mi primer día aquí y me gustaría producirle una buena impresión al jefe, si es capaz de demostrarme que él es quien manda aquí. ¿Quién es el gra
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La tarde caía y la fiebre de comienzos del verano había abandonado el ambiente, al igual que la temperatura abandona a un gigante muerto.
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No hay nada mejor que levantarse e ir derecho al gimnasio.
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Bajo la dirección de Priest, los hippies formaron terrazas en la falda de la colina, desviaron un arroyo para disponer de agua de riego y plantaron un viñedo. El tremendo esfuerzo que tuvo que hacer el equipo los convirtió en un grupo fuertemente cohesion
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Ex militar, adicto a la forma física y coleccionista de armas de fuego, no pertenecía al tipo que le gustaba a Judy, pero era abierto, sincero, digno de confianza, por lo que podía trabajar con él.
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Un hombre prudente no os emplearía como sirvienta. Estáis acostumbrada a dar órdenes y os resultaría muy duro tener que recibirlas.
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Stephen se mostró dolido. Alegó que los obispos, como hombres de Dios, no tenían necesidad de castillos, y si los construían no podía esperar que se les tratara como hombres de Dios.
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Cabe preguntarse si no existe en el hombre una oscura y ciega voluntad de hacer la guerra.
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Estar tranquilo y meditando con un sonido es completamente diferente y lo descubrirán pronto mucha gente que siente que el mundo visual ya no le alcanza.
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Pero cuando estaba a punto de gritar, el temor desapareció. Lo reemplazó una oleada de ternura, pena y un inesperado deseo.
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¿Manías al escribir? Sí, tengo que quitarme todas las pulseras mientras escribo, no lo puedo remediar. Y otra bien preocupante: necesito cambiar de habitación en cada libro.