En el teatro me coarta mucho la limitación de tiempo y la limitación de espacio. Es decir, que lo que ocurre en el drama que tú quieres narrar no tenga más que una hora y media o dos horas de duración. Y otro tanto diríamos del espacio físico: toda tu his
Frases célebres sobre: ten. [Página 329]
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Quizás fue su capacidad para sorprender lo que me deslumbró de ella, lo que a lo largo de los años me mantuvo tenazmente enamorado de ella.
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Sólo te nutre tu vívida esencia. Duermes al borde del hoyo y la espada. Eres mi casa, Madrid: mi existencia, ¡Qué atravesada!
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Aquí tengo una voz enardecida, aquí tengo un vida combatida y airada, aquí tengo un rumor, aquí tengo una vida
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El hambre es el primero de los conocimientos: tener hambre es la cosa primera que se aprende
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No me llaga ningún mal ni ninguna cuerda rota: lo que tu atención hoy nota fue siempre en mí natural
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No hay libro tan malo -dijo el bachiller- que no tenga algo bueno Plinio el Joven
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Señor, yo soy un hombre pacífico, manso, sosegado y sé disimular cualquier injuria porque tengo mujer e hijos que sustentar y criar.
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¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
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Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica
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Una de las mayores tentaciones del demonio es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer a imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros como fama.
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Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas.
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El amor y la aflicción con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
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Yo soy de la opinión que el pobre debe contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo.
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El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
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Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
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No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
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No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada
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Tenía la niña un grave gesto adosado a sus facciones pueriles.
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Veía más allá que el común de los mortales; tenía el ojo enseñado a mirar.