Me encerré en la soledad. Fue una clausura dura en la que vivía. Decían de mí que soy orgulloso. Pero no es verdad, me entendían mal. La soledad es para mí una condición del trabajo.
Frases célebres sobre: tra. [Página 902]
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La pena va con la vida como el arte contra la naturaleza.
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¡Qué raro! Tengo tantos deseos de hacer un trabajo nuevo y no me sale nada. En vano la guitarra en mi mano, mi lápiz se mueve sin ningún entusiasmo.
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El trabajo puede con todo.
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Y de nuevo volvió a sentir que la vida volvía a tener suficiente fuerza para arrastrarla y hacerle reemprender sus tareas, de la misma manera que el marinero ve, no sin cierto tedio, cómo el viento vuelve a henchir su vela pero no siente el deseo de irse
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En contra tuya volaré con mi cuerpo invencible e inamovible, ¡oh muerte!
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La muerte es el enemigo. La muerte es contra lo que cabalgo con la espada envainada y el pelo flotando al viento
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La sorprende como la sorprendería un objeto raro y extraordinario, una obra de arte; por la sencilla razón de que sigue siendo, a través del tiempo, pura y simplemente él mismo
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Su cerebro se encontraba en perfecto estado. Seguro que el mundo tenía la culpa de que no fuera capaz de sentir
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Si, he estado pensando: vivimos sin un futuro. Eso es lo sorprendente: con las narices apretujadas contra una puerta cerrada
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Hay que darse cuenta del contraste que existe entre estas cosas las reales, y las que piensa él
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Convencido como estaba de que todo era una pura calamidad, tal idea no pareciera deprimirle sino, por el contrario, levantarle la moral
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El pasado sólo vuelve cuando el presente fluye tan armonioso como la superficie deslizante de un río profundo. Entonces se ve a través de la superficie deslizante de un río profundo. En esos momentos encuentro una de mis mayores satisfacciones, no en el h
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A través del sufrimiento se alcanza el conocimiento
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Hay momentos de frío en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.
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Sólo entraré para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir, porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres. Pero ella me dijo: ¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!
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Cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado y no comprendes cómo vivir sin cuerpo y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú, ¡no esperes ni hablar contigo mismo! Entonces el ángel es el único
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El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento.
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Los hombres son volubles, y en su inconsistencia puede surgir nuestra gloria.
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Lo que sucede, hijo mío, es que para conseguir la entrada en la Gloria hay que soñarla primero. Y en este siglo XX los hombres sueñan poco. Están ocupadísimos y no tienen tiempo para estas cosas.