¿Por qué los idiotas más feos del mundo enamoran a las mujeres más bellas que hay? ¡Oh, Condorito! ¡Jamás en mi vida me habían dicho un piropo tan lindo!
Frases célebres sobre: vid. [Página 284]
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Condorito: SI, está bien, el mundo lo comprendo yo a mi manera, pero dime una cosa, pulpo: si yo no fuera tan buen actor de la vida, ¿De qué vivías antes que yo naciera? Pepo: ¡Plop!
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¿Qué es el amor? ¿Preguntáis al que vive qué es la vida? ¿Preguntáis al que reza quién es Dios?
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La vida, como una cúpula de cristales multicolores, deforma la blancura esplendorosa de la eternidad
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El Estado Democrático debe aplicarse a servir a la mayoría y procurar a todos la igualdad delante de la ley, debe al mismo tiempo protegerse contra el egoísmo y proteger al individuo contra la arbitrariedad del Estado
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Somos libres y tolerantes en nuestras vidas pero en los asuntos públicos nos ceñimos a la Ley.
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Un sueño que se repite tan a menudo es una suerte de mensajero, que viene a predeciros el futuro o a recordaros cosas prematuramente olvidadas.
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La vida es un zoo en una jungla.
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A mí tan sólo penas y amargura, me quedan en el valle de la vida; como un sueño pasó mi infancia pura, se agosta ya mi juventud florida.
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En las presas yo divido lo cogido por igual; sólo quiero por riqueza la belleza sin rival
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Los que no aman a sus semejantes tienen una vida estéril.
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El alma en su mirar se transparenta, mirar sereno, vívido y ardiente, y su robusta máquina alimenta la eterna llama que en el pecho siente.
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Madrid yace envuelto en sueño, todo al silencio convida.
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Y en sueños confunde la muerte, la vida: recuerda y olvida, suspira, respira con hórrido afán.
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Eterna vida, eterno movimiento, los sueños de la dulce poesía, el sonoro y quimérico concento de la rica extasiada fantasía.
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De ese modo nos hallamos empeñaos en la partida. No hay que darla por perdida por dura que sea la suerte; ni que pensar en la muerte, sino en soportar la vida.
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Junta experiencia en la vida, hasta para dar y prestar, quien la tiene que pasar entre sufrimiento y llanto, porque nada enseña tanto, como el sufrir y el llorar.
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... es preciso combatir la mortal confabulación de la rutina y la pereza. Y mantener, como una rebelde y creadora forma de vida, la clara decisión de no acostumbrarse.
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Y entonces, triste, pero firme, perdóname, te ofreceré una vida ya sin demonio ni alucinaciones.
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Qué bello, mar, morir en ti cuando no pueda con mi vida.