Sólo el vino te librará de tus cuidados. Sólo el vino te impedirá vacilar entre las setenta y dos sectas. No te apartes del mago que tiene el poder de trasladarte al país del olvido.
Frases célebres sobre: vino. [Página 14]
Hay un total de 436 freses célebres sobre "vino" este sitio web. [Página 14]
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¡Todos los reinos de la tierra por un vaso de vino! ¡Toda la ciencia de los hombres por la suave fragancia del mosto fermentado! ¡Todas las canciones de amor por el grato murmullo del vino que llena nuestras copas!
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El vino es color de rosa. Quizás no sea la sangre de la vid, sino la sangre de las rosas.
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¿Por qué vendes tu vino, mercader?
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Pues si todo lo tienes en el vino, dime, mercader, ¿por qué lo vendes?
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Es totalmente cierto que el vino gana con la edad, cuanto más viejo me voy haciendo, más me gusta.
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¿No es extraño? Los mismos que se ríen de los adivinos se toman en serio a los economistas.
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El amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás suavemente.
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El nuevo amigo es como el vino nuevo: envejecerá, y lo beberéis suavemente
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¡Qué extraña máquina es el hombre! Usted le mete pan, vino, pescado y rábanos, y salen suspiros, risas y sueños.
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Entonces me pareciste tan deseada como un país fantástico, un territorio promisorio en vino, entusiasmos y canciones.
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En la antigüedad el hombre africano vivía feliz y teníamos la tierra. Luego vino el hombre blanco con su Biblia. Y nos hizo soñar cerrando los ojos. Cuando los abrimos, el hombre blanco tenía la tierra y nosotros la Biblia
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Realmente los grandes hombres tienen el curioso sentimiento de que la grandeza no está en ellos, sino a través de ellos. Y ven algo divino en cada hombre.
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El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
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Apenas si me vino ella más que como un abrir y cerrar de ojos divinos, como instante.
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Miradas todas del amor, instantes divinos, moristeis prematuramente.
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Aceptar la culpa es lo divino.
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Me siento vagabunda de las letras. Quiero comer mi pan con el mendigo. Beber vino de todos. Tomar el sol tendida sobre la hierba húmeda.
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El dolor, la amargura, las sombras el aliento en huida, la muerte luego la luz que de repente vino y tú fuiste marcando sus aristas celestes ante el asombro alegre de mis ojos.
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Cuando a tu esclavo le duele la minga, a ti, Névolo, te duele el culo. No soy adivino, pero sé lo que haces.