La novela tiene que ser la fotografía de los vicios y las virtudes de un pueblo, con la consiguiente moraleja correctiva para aquéllos y el homenaje de admiración para éstas.
Frases célebres sobre: virtude. [Página 6]
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Si la historia es el espejo donde las generaciones por venir han de contemplar la imagen de las generaciones que fueron, la novela tiene que serla fotografía que estereotipe los vicios y las virtudes de un pueblo, con la consiguiente moraleja correctiva p
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Lo único que yo ambiciono y deseo es no caer en la necesidad de vanagloriarme por mis virtudes y por mi inteligencia, y no pregonar mis buenas acciones.
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Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás.
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Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras virtudes.
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La gratitud no sólo es la más grande de las virtudes, sino que engendra todas las demás.
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La frugalidad compromete todas las demás virtudes.
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La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
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La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás.
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La justicia es reina y señora de todas las virtudes
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Los deseos del joven muestran las virtudes futuras del hombre.
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La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.
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Sólo las virtudes producen en los pueblos un bienestar constante y serio.
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Hay algo humano, más duradero que la supersticiosa fantasmagoría de lo divino: el ejemplo de las altas virtudes.
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La constancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan fruto
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Nuestras virtudes morales favorecen principalmente a otros, las intelectuales, por el contrario, ante todo a nosotros. Por eso aquéllas nos hacen queridos de todos, y éstas, odiados
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En personas de virtudes moderadas la modestia es simple honestidad, pero en los que poseen gran talento es hipocresía.
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El odio y el desprecio se excluyen mutuamente. En no pocos casos el odio a una persona tiene sus raíces únicamente en la estimación involuntaria de sus virtudes.
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No es la forma de gobierno lo que constituye la felicidad de una nación, sino las virtudes de los jefes y de los magistrados.
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También elogiamos al sabio por su habito, y a los hábitos dignos de elogio los llamamos virtudes.