Odiad a vuestros enemigos, como si un día debierais amarlos.
Frases célebres sobre: vuestros. [Página 4]
Hay un total de 104 freses célebres sobre "vuestros" este sitio web. [Página 4]
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Queridos jóvenes, no enterréis vuestros talentos, los dones que Dios os ha regalado. No tengáis miedo de soñar cosas grandes
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Amad pues la Razón: tan sólo en ella han de buscar vuestros escritos su brillo y su valor. La mayoría de los escritores se deja arrastrar por un ardor insensato a buscar sus ideas lejos del sentido común. ¿Creerán tal vez rebajarse en sus versos monstruos
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Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
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Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños
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¿Qué hay de común entre nuestro conocimiento y el de Dios, como no sea que los nombramos con un mismo vocablo? Los Profetas lo han expresado paladinamente: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice el Seño
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Realmente Dios no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones
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¿Ha renovado el sol con vuestros ojos su resplandor?
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Cerrad vuestros corazones con más cuidado que vuestras puertas.
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Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volverlo a ganar a pulso o no será vuestro.
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Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso, o no será vuestro.
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Si una buena causa os lleva a la locura, preguntaos si, como seres humanos, la razón justifica vuestros actos.
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Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
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Y no penseis en dirigir los caminos del amor; es el amor quien si os encontrara dignos dirigirá vuestros caminos.
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Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.
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Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, orad por quien os persigue Porque si amáis a los que os aman, ¿qué hacéis más que otros? ¿No hacen lo mismo los gentiles?
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El abogado es un caballero que salva vuestros bienes de vuestros enemigos y se los queda para él.
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Fingid que ignoráis la existencia de vuestros enemigos; no incurráis en la vulgaridad de defenderos de ellos
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Señoras mías, tenedlo bien advertido y recordadlo siempre: vuestro mayor enemigo es la misma piedad vuestra, la cual os hace cometer la mayor parte de vuestros despropósitos.
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Alentáos y reunid por un instante vuestros esfuerzos a los nuestros; en un instante de vigor y de actividad vais a recobrar el don más precioso del cielo, que sólo la seducción, la intriga y la perfídia pudieron arrebataros