Las quejas disminuyen el valor del sacrificio
Frases célebres sobre: yen. [Página 29]
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Los hombres se destruyen con el hierro y se compran con el oro.
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El hombre que me ame hará poesía con su vida, construyendo cada día con la mirada puesta en el futuro.
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Ahuyentemos el tiempo, amor, que ya no exista; esos minutos largos que desfilan pesados cuando no estás conmigo y estás en todas partes sin estar pero estando.
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Empecé a sentirme completa desde que leo la palabra de Dios y cada vez estoy mejor. Mi acercamiento a Dios es de hace mucho tiempo. Debo decir que tengo muchísima fe, soy una persona creyente
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Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón. Ambos tienen la misma condición autoritaria y primaria. Ambas constituyen métodos de prueba que, a su vez, no admiten ser probados. Y en el acto de aniquilar la idea de la autoridad divina, da
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¿Quiénes son los clientes de la televisión? Ya no son los oyentes: los clientes de la televisión son los anunciantes; ellos son los verdaderos anunciantes. Los oyentes reciben lo que quieren los anunciantes...
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La emoción en creadora, en primer lugar, porque expresa la creación entera; en segundo lugar, porque crea la obra en la que se expresa; y finalmente, porque comunica a los espectadores u oyentes un poco de esa creatividad.
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Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.
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Obviamente, hay algunos que intentan sembrar las semillas de la violencia sectaria. Destruyen para crear caos. Y ahora la gente de Iraq y sus líderes deben hacer una elección. La elección es caos o unidad. La elección es una sociedad libre, o una sociedad
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Los fuertes se destruyen entre sí y los débiles continúan viviendo
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Leyendo una biografía, recordad que la verdad no se presta nunca a una publicación.
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Las pasiones alteran momentáneamente la índole de los hombres, pero no la destruyen.
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El torreón y la torre todavía se miran, después de tantos siglos, y parece que se cuentan, por encima de las verdes florestas o de los bosques muertos, las más antiguas leyendas de la historia de Francia.
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Pocos oyen murmurar de otro, que no les parezca poco lo que oyen y verdad lo que creen
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En sujetos enfermizos nunca los males huyen, sino anídanse
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Creyendo lo peor, casi siempre se acierta.
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Ausente de vosotros, oyendo siempre el ruido triste de vuestras cadenas, no he tenido otro consuelo que ver cubiertos los campos de Venezuela con los cadáveres de los bárbaros que os subyugaron
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Las casas se construyen para ser habitadas, no para ser contempladas
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La tristeza, el remordimiento y las lágrimas destruyen las células del cuerpo y envenenan la atmósfera del individuo.