No teniendo ideas que cambiar, se cambian cartas y se procura sacarse mutuamente los cuartos.
Frases célebres de Arthur Schopenhauer. [Página 10]
Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán.
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La ignorancia es desagradable cuando la acompañan las riquezas.
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Los escritores pueden dividirse en tres clases: estrellas errantes, planetas y estrellas fijas.
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El odio y el desprecio se excluyen mutuamente. En no pocos casos el odio a una persona tiene sus raíces únicamente en la estimación involuntaria de sus virtudes.
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Nada contribuye a la alegría menos que la riqueza y nada contribuye más a ella que la salud.
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El estilo es la fisonomía de la mente.
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Las facultades intelectuales resisten un esfuerzo mayor y más continuado durante la juventud y hasta los treinta y cinco años; pasado este periodo, su vigor empieza a declinar, aunque gradualmente.
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Rascar al hombre civilizado y aparecerá el salvaje.
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Todo hombre quiere llegar a viejo, es decir, a una época de la vida en que pueda lamentarse de las cosas que pasan y anunciar calamidades todavía mayores para el mañana.
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La misión del novelista no es relatar grandes acontecimientos, sino hacer interesantes los pequeños.
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No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué punto se dirige
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Desear la inmortalidad es desear la perpetuidad de un gran error
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El matrimonio es un lazo que la naturaleza nos tiende
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En general, las nueve décimas partes de nuestra felicidad se fundan en la salud
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La vida es una tarea a desarrollar
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Lo que la lluvia es para el fuego, la piedad lo es para la cólera
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La actividad es indispensable al bienestar
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Lo que cuenta la historia no es de hecho más que el sueño largo, pesado y confuso de la humanidad
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Es preciso haber vivido mucho tiempo para reconocer cuán corta es la vida
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La motivación es la cualidad vista por dentro