Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda.
Frases célebres de José Saramago. [Página 5]
José Saramago escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998.
-
-
Cerremos la puerta. / Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan. / Como de sí mismos se desnudarían los dioses. / Y nosotros lo somos, aunque humanos.
-
Déjate llevar por el niño que fuiste.
-
Desde ahora en adelante, Cuba seguirá su camino, yo me quedo. 2003.
-
Dios no es alguien de fiar.
-
El camino del equívoco nace estrecho, pero siempre encuentra quien esté dispuesto a ensancharlo.
-
El hombre más sabio que he conocido en mi vida no sabía leer ni escribir.
-
El pasado es el reino del fragmento.
-
...es lo que decimos cuando no queremos mostrar nuestra debilidad, decimos, Bien, aunque nos estemos muriendo, a esto le llama el vulgo hacer de tripas corazón, fenómeno de conversión visceral que sólo en la especie humana ha sido observado.
-
Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra, eres tú.
-
Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras.
-
Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la
-
La alegría y el dolor no son como el aceite y el agua, sino que coexisten.
-
La Biblia es un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana.
-
La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.
-
La muerte es un proceso natural, cuando me llegue entraré en la nada y me disolveré en ella.
-
La palabra es lo mejor que se puede encontrar, la tentativa siempre frustrada para expresar eso a lo que, por medio de palabra, llamamos pensamiento.
-
Las mejores lecciones nos llegan siempre de la gente sencilla.
-
Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.
-
Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.