La dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar demasiado en la naturaleza humana, en general.
Frases célebres de José Saramago. [Página 7]
José Saramago escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998.
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Con las buenas ideas, y a veces también con las malas, pasa lo mismo que con los átomos de Demócrito o con las cerezas de la cesta, vienen enganchadas unas a otras.
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El egoísmo, generalmente tenido por una de las actitudes más negativas y reprobables de la especie humana, puede tener, en ciertas circunstancias, sus buenas razones.
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Si todo el mundo hiciera lo que puede, el mundo sería, con certeza mejor.
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... supongo que peor que no haber milagros es encontrarse con un milagro fallido.
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... deberás hacer lo que yo te diga, pero no hacer lo que yo haga.
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Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, debían de estar escondidos por ahí y de repente decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la
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No suceden en ningún lugar de hecho, y no es por una actitud de universalidad, de llegar a más lectores: es sólo que yo estoy preocupado por causas más fundamentales, por ello retiro todo lo circunstancial e inmediato.
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Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos m
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Me ilusiona mucho, ya la tengo, la tengo. Sólo necesito no pensar en ello, dejar que madure en ese otro pensamiento que trabaja por su propia cuenta, me fío de él. Y así hasta que el pensamiento activo pueda tomar la decisión: ahora es mi turno. Entonces
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Hay personajes de novela que están más vivos que algunos que andan por allí. ... ¿Hay alguien más vivo que ellos? O esos personajes de Shakespeare, grandes, pequeños, mediocres, magníficos, que vienen de la literatura pero que también están aquí, vivos, e
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Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.
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Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.
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... los árboles son muy tímidos, sólo crecen cuando no los estamos mirando.
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Llegar al cielo es el deseo de todo hombre justo.
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... el porvenir como los antiguos decían, y creían, sólo a Dios pertenece, vivamos nosotros el día de hoy, que el de mañana nunca se sabe.
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Somos el destino que tenemos.
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Hay quien me niega el derecho de hablar de Dios, porque no creo. Y yo digo que tengo todo el derecho del mundo. Quiero hablar de Dios porque es un problema que afecta a toda la humanidad.
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Yo no escribo por amor, sino por desasosiego; escribo porque no me gusta el mundo donde estoy viviendo
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Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.