Tu capacidad de conocer la felicidad depende de tu capacidad para conocer el dolor
Frases célebres de Macedonio Fernández.
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Estudio mucho a la mujer desde años atrás y cada día desespero más de sentir alguna vez como ella siente, de sentir siquiera por un instante una de esas emociones de gracia con respecto a sí mismas o al vivir de otros o de desesperación absoluta, que el h
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Cuando la felicidad nos sale al paso nunca lleva el hábito con que nosotros pensábamos encontrarla.
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¡Oh, pasión nunca humilde, siempre cierta!
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Hay que regocijarse de que las espinas estén recubiertas de rosas.
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Los otros días iba caminando muy entretenido y me encuentro con el arroyo más raro del mundo: figúrese que la orilla de este lado la tenía del otro
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El acto sexual es un saludo que intercambian dos almas.
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Es el acento el que convence y no la palabra.
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Todo pensar, todo imaginar, recordar y prever es ensueño, y esto ocupa parte principal de la vigilia, en tanto que en el dormir nada hay de vigilia y sí de ensueño, y en muchos instantes de la vigilia caemos en el soñar vivaz en que imaginamos, actuamos y
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Un Estado, cultura, arte, ciencia o libro no hechos para servir a la Pasión, directa o indirectamente, no tienen explicación.
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Era el dios humano de mi infancia, mi padre, tal como mi infancia lo vio, pues veinte años hacía que nuestra familia había asistido a su muerte; nada más cierto para mí que su muerte, nada más cierto que estaba frente a mí.
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Ya que no puedo hacer copla ni proverbio comparables a uno cualquiera de las docenas que inventó el pueblo, no me queda más camino que hacerme escritor de muchos volúmenes.
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El ojo lo ve todo, pero no puede verse.
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El principio del discurso es su parte más difícil y desconfío de aquellos que comienzan por él.
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Morir es sacarse el sobretodo.
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Lector: no clasifiques: ¡Fantasía!, con desvío. Cotidiana tuya, como mía, es fantasía.
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Yo quiero que el lector sepa siempre que está leyendo una novela y no viendo un vivir, no presenciando.
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¿Quién me mostrará que él nunca existió, que yo misma no soy sino una sombra, una silueta entre páginas?
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Alguna vez estudiaré cómo el desnudo se reduce a ser modestamente un escote totalitario simultáneo o la suma de todos los escotes sucesivos inocentes posibles a una sola persona.
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¿Cómo la corteza gris, donde se dice reside el pensamiento, pensaría en ella misma, mientras el ojo no puede verse directamente; vemos todo a través de él y al él mismo no lo vemos?