Quisiera abolir las pompas fúnebres. Hay que llorar a los hombres cuando nacen y no ya cuando mueren.
Frases célebres de Montesquieu. [Página 2]
Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, Abogado, pensador, político y escritor francés.
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Las cabezas de los hombres más grandes se achican cuando se reúnen, y allí donde hay más cuerdos es también donde hay menos cordura.
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La religión cristiana, que parece no tiene por objeto más que la felicidad de la otra vida, nos hace también dichosos en ésta.
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Cuando nacen las sociedades, los jefes de un Estado son los que dan a éste su carácter especial. Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.
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El lujo está siempre en proporción con el desnivel de las fortunas.
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Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad.
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El divorcio es indispensable en las modernas civilizaciones.
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Estoy enamorado de la amistad
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El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy
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A la mayoría de las personas prefiero darles la razón rápidamente antes que escucharlas.
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Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.
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Hay que estudiar mucho para saber poco.
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La mayor parte de los hombres son capaces más bien de grandes acciones que de buenas acciones.
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Si los triangulos hicieran un dios, lo idearían con tres lados.
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Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa.
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La mayoría de veces el éxito depende de saber cuánto se ha de tardar en lograrlo.
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Cuando los hombres prometen a una mujer que la amarán siempre suponen a su vez que ellas les promenten ser siempre amables; si ella falta a su palabra, ellos no se creen obligados por la suya.
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Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque ésta lo devora.
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Normalmente, aquellos que poseen un gran talento, son ingenuos.
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Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder controle el poder.