Y muchas veces vacías la copa en tu afán de llenarla.
Frases célebres de Nietzsche. [Página 15]
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He aprendido a caminar; desde entonces me dejo correr.
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No había aprendido aún a reír y a gozar de la belleza.
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Recela de todos aquellos cuya tendencia al castigo es poderosa.
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Que vuestro amor a la vida sea un amor a vuestra más alta esperanza, y que vuestra más alta esperanza sea el amor a la vida.
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Cuantos hombres se precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar.
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Es preferible morir a odiar y temer: es preferible morir dos veces a hacerse odiar y temer.
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¿Humillarse uno para herir su soberbia?
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Abundan en la tierra los superfluos.
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Pero incluso cuando llora hace reír.
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El último cristiano murió en la cruz.
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Lo que mucho ocupa termina por preocupar.
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Tal es el destino que quiere mi voluntad.
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La envidia silenciosa crece en el silencio.
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Ha llegado la hora de buscar a los perdidos.
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¿Cómo ascender? Sube, sube y no pienses.
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Los más lejanos son quienes pagan vuestro amor al prójimo: y en cuanto os juntáis cinco, un sexto tiene que morir.
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Mientras no se perturbe a los dioses en sus templos, no seremos molestados en nuestros hogares.
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La instrucción en los grandes Estados será, cuando más, mediocre, por la misma razón que en las grandes cocinas se hace todo medianamente.
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Todo hábito hace nuestra mano más ingeniosa y nuestro genio más torpe.