Es mejor ser guapo que ser bueno y es peor ser feo que malo.
Frases célebres de Oscar Wilde. [Página 11]
Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde, más conocido simplemente como Oscar Wilde, fue un famoso escritor (narrador, poeta y dramaturgo) irlandés.
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Estar alerta, he ahí la vida; yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.
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La gente enseña para disimular su ignorancia, lo mismo que sonríe para ocultar sus lágrimas.
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Para ser realmente medieval no se debería tener cuerpo. Para ser realmente moderno no se debería tener alma. Para ser realmente griego no se debería tener ropa.
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El único deber es el deber de divertirse terriblemente.
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¿En qué consiste una hermosa mentira? Simplemente en que aquélla se sostiene por sí sola. Si un hombre carece de imaginación hasta el extremo de tener que presentar pruebas en apoyo de una mentira, más vale que diga la verdad sin tardanza.
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Un marido es una especie de pagaré: la mujer se cansa de atenderlo.
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Todo hombre mata aquello que ama. Unos lo hacen con una mirada cruel; otros con una palabra halagadora. El cobarde lo hace con un beso; el valiente, con un cuchillo.
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Cualquier hombre puede llegar a ser feliz con una mujer, con tal que no la ame.
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La ambición es el último refugio del fracaso.
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Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.
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Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos.
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La vida es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos.
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Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tienen tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de las demás...!
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No tiene el mundo flor en la tierra alguna,ni el mar en ninguna bahía perla tal,como un niño en el regazo de su madre.
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No siento el menor deseo de ser un novelista popular, es demasiado fácil.
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La felicidad de un hombre casado depende de las personas con quienes se ha casado.
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Se debe absorber el color de la vida, pero no se deben recordar nunca sus detalles.
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He descubierto que tan pronto como las personas son lo bastante viejas para estar enteradas, no se enteran absolutamente de nada.
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Se puede reconocer siempre a las mujeres que tienen confianza en sus maridos: ¡parecen tan profundamente desdichadas!