El arte de la guerra es como la medicina, siempre causando víctimas.
Frases célebres de Voltaire. [Página 10]
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No hay guerrero, por bien armado que esté, al que no pueda encontrársele el lado flaco.
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El arte de lisonjear dio origen al arte de agradar.
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El que no posee el espíritu de su época, posee todas sus miserias.
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El mundo me desasosiega, y no puedo concebir que este reloj exista sin relojero.
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Apiadarse de la desdicha de los amigos está bien, pero socorrerlos está mejor.
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Lo que es valioso no es nuevo, y lo que es nuevo no es valioso.
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Un proverbio no es una razón.
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Todos sufrimos, pero el hablar nos alivia.
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Los médicos meten drogas que no conocen en un cuerpo que conocen todavía menos.
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El exceso de placer no es placer.
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Todo el mundo conocido, con excepción de las naciones salvajes, es gobernado por los libros.
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Todo lo que se escribe es bueno, salvo aquello que aburre.
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Mi vida es un combate.
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Cuando se ha perdido todo, cuando ya no se tiene esperanza, la vida es una calamidad y la muerte es un deber.
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Y el rico y el pobre, el débil y el fuerte sufren igual los dolores de la muerte.
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Todas las grandezas de este mundo no valen lo que un solo amigo.
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El castigo de los delincuentes debería ser de alguna utilidad; cuando un hombre es colgado ya no es bueno para nada.
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Un día todo irá bien: he aquí nuestra esperanza. Todo va bien hoy: he aquí la ilusión.
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Hay momentos en la vida cuyo recuerdo es suficiente para borrar años de sufrimiento.