Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 17]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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Es amor bien pobre el que puede evaluarse.
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No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
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El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
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El que gusta de ser adulado es digno del adulador.
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Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza.
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Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
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Toda nube no engendra una tempestad.
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Todas las cosas de este mundo se persiguen con más ardor que se gozan.
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Una buena conciencia vale mil espadas.
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Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan.
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Vana carrera cuando huye el Valor y persigue el miedo.
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El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
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Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.
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Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.
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Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
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Sazona tu admiración por algún tiempo.
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Sé de mil ilustres varones que han lisonjeado al pueblo sin hacerse amar nunca de él, y de otros mil a quienes el pueblo ha amado sin explicarse el motivo.
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Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor.
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Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.