No tientes a un hombre desesperado.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 20]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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No tratemos de alabar lo que intentamos vender.
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Nuestras dudas son traidores que con frecuencia nos hacen perder el bien, que habríamos podido ganar, con el temor de intentarlo.
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Nunca hay pecado en seguir la propia vocación.
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Oh es bueno tener la fuerza de un gigante, pero no usarla como un gigante.
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Oír con los ojos es una de las agudezas del amor.
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Más hechos y menos arte.
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Mil muertes nos rodean, y nosotros tememos a aquella que pondría fin a tantos males.
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Miserable es el amor que puede ser remedio.
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Muestra tu valor y envaina la espada.
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Nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace las cosas buenas o malas.
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Nada hay serio en el destino humano.
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Nada más elocuente que la elección.
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Ni el mármol, ni los dorados monumentos de los príncipes podrán sobrevivir al poder de esta intensa rima
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No basta hablar; hay que hablar veraz.
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No enciendas tanto la hoguera contra tu enemigo que alcance a quemarte.
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No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.
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La autoestima no es tan vil como la desestimación de uno mismo.
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La calumnia vive hereditariamente y se establece a perpetuidad allí donde toma posesión.
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La clemencia que perdona a los criminales es asesina.