Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 19]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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El loco se cree cuerdo, mientras el cuerdo reconoce que no es sino un loco
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Presta a todos tu oído pero a pocos tu voz; oye las censuras de los demás, pero reserva tu juicio
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El hombre viejo es niño dos veces.
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Permite que tu discreción sea tu tutor: ajuste la acción a la palabra, y la palabra a la acción.
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Recibe buen pago el que está satisfecho.
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Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras...!
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Por el cosquilleo de mis pulgares, algo maligno viene hacia mi.
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Prefiero a un necio que me alegra a una experiencia que me amarga.
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Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.
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Procurando lo mejor, estropeamos lo que está bien.
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Prudente padre es el que conoce a su hijo.
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¿Qué leéis, monseñor? Palabras, palabras, palabras.
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Quien quiera comer la nuez ha de romper la cáscara.
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Quien se complace en ser adulado es digno del adulador.
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Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.
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No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerle después.
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No hay marido peor que el mejor de los hombres.
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No hay tinieblas sino en la ignorancia.
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No merece gustar la miel quien se aparta de la colmena porque las abejas tienen aguijón.