Para conseguir una llama grande hemos de comenzar con prenderla con pequeñas pajitas.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 5]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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Que después de un combate demasiado ligero, no parezca ligero el galardón.
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Sabes que has tenido un padre… ¡Que tu hijo pueda reconocer también lo mismo!
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Tal como va el mundo, ser honrado es ser elegido entre diez mil.
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Un fuego apaga otro fuego. Una pena se calma con el sufrimiento de otra. Da vueltas hasta que te acometa el vértigo, y te serenarás girando en dirección contraria. Un dolor desesperado, con la aflicción de otro se remedia. Coge en tus ojos alguna nueva in
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Vale más comer un jamón que implorar una recompensa que se tiene ya merecida.
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Ya eres viejo… Tu naturaleza se encuentra muy próxima a su límite.
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Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
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La desconfianza en nosotros mismos es un enemigo traidor que nos priva de hacer muchas cosas buenas, sin más razón que la de no resolvernos e intentarlas.
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En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
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El venenoso griterío de una mujer celosa resulta más mortífero que los colmillos de un perro rabioso.
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El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
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Cuanto más grande es la prueba, más glorioso es el triunfo.
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La lealtad tiene un corazón tranquilo.
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El dinero es la felicidad humana en abstracto; en consecuencia, aquel que no es capaz de ser feliz en concreto, pone todo su corazón en el dinero.
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El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
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¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
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Naturaleza presta y no regala, y, generosa, presta al generoso.
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¡Oh amor poderoso!, que a veces hace de una bestia un hombre, y otras de un hombre una bestia.
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Fragilidad tiene nombre de mujer