La próxima vez que te vea será en la iglesia. Se acabó para siempre el amor recatado que ni a ti ni a mí nos agrada. Adiós. Al amor de banca y al amor de sala. Adiós al pudor inmaculado. Ahora viviremos el amor a tambor batiente con muchas formas de besos
Frases célebres sobre: acab. [Página 35]
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La amistad acaba a menudo en amor, pero el amor no termina nunca en amistad.
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El día en el que el hombre se dé cuenta de sus profundas equivocaciones, se habrá acabado el progreso de la ciencia.
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No hay más que dos medios para librarse de la pesadilla del paso implacable del tiempo: el placer y el trabajo. El placer agota y el trabajo fortifica
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¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores; soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí.
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¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres?
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Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire; cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de tus manos. Guárdame junto a ti.
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No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
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¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca! Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo para quemar el cielo subiéndole la tierra.
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Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea
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Cuando apareció la televisión matinal, parecía que la radio se nos iba a acabar, sin embargo han coexistido perfectamente
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Cuando se escribía sobre mi pintura siempre me sacaban el cuento de mi ausencia de tradición pictórica, y que por carecer de ella estaba obligado a su adquisición no de la mía sino que la de ellos visitando sus museos.
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También pasamos malos momentos: un año acabamos segundos.
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No es verdad que todos mis colaboradores forzosamente acaben dándose a la bebida. Algunos también se suicidan. ¡Yo no tengo infartos, los provoco!
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Me gustaría morir a los 104 años, completamente sano, asesinado por un marido que me acabara de pillar, in fraganti, con su joven esposa.
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He vivido la época en que se temió que el cine se viera desplazado por la novedad de la televisión. Pero no he compartido ese miedo porque sé que la radio y los discos no pueden destruir la ópera. La televisión no ha podido acabar con el cine porque la ge
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La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer.
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Donde la ley acaba, comienza la tirania.
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Somos criaturas tan volubles, que acabamos por experimentar los sentimientos que fingimos.
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El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.