Todos llevamos nuestra posible perdición pegada a los talones.
Frases célebres sobre: ada. [Página 610]
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Siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.
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Las miradas que ya al conocer se hablan entre sí en la distancia, no hacen falta palabras... ¡Qué más da! Si ya interpretamos lo que claman.
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Hay que dar vuelta un mundo. Pero cada lágrima que corre allí donde podría haber sido evitada es una acusación; y es un criminal quien, con inconsciencia brutal, aplasta una pobre lombriz.
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No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles.
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La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de la socialdemocracia, la única que puede desencadena
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La crítica literaria profesional de los periódicos y demás, en general, salvo honrosas excepciones, es de muy mala calidad y casi nunca te enseña nada.
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Déjame volar aunque tropiece con el cielo, hay noches estrelladas y días que se estrellan contra el suelo.
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Sin experiencia no se puede saber nada con fundamento.
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El amor es lo contrario de la justicia. Porque la justicia consiste en tratar a cada uno según lo que es; es decir, según su pasado, según lo que ha hecho. El amor rompe estas reglas del juego, estas reglas de orden. El amor es un factor de desorden. Es u
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El problema actual está en prolongar el movimiento inaugurado por Marx poniendo de nuevo en marcha la dialéctica bloqueada por el dogmatismo
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El fin último de nuestra lucha histórica es la conquista de esta unidad del hombre, donde cada hombre sea a la vez técnico y filósofo, trabajador y poeta, maestro de su propio destino y señor de su propio futuro
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Hace falta estar a punto de morirse para caer en la cuenta de que nada en esta vida tiene la más mínima importancia, pero claro, en ese momento lo jodido es que ya tampoco te sirve para nada haberlo descubierto.
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Para el alma desolada y huérfana no hay estación risueña ni propicia
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Sí así son las cosas, cuanto más pequeñas más tiernas, más suaves, más maravillosas. Sí como tu mirada que cruza la mía y me lo dice todo sin decirme nada.
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A veces, tan ligera como un pez en el agua, me muevo entre las cosas feliz y alucinada.
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Venturosa ciudad amurallada, ceñida de milagros, descanso en el recinto de este cuerpo que empieza donde termina el mío.
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Me gasto en tus besos. No hay nada, ni el aire mas puro se cuela tan dentro.
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Dame tiempo, dame ganas y amaneceré bajo un sol de madrugadas descubriéndote.
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A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas.