Los cuervos devoran a los muertos y los aduladores a los vivos.
Frases célebres sobre: adulado.
Hay un total de 34 freses célebres sobre "adulado" este sitio web.
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La verdadera obediencia no es la obediencia de los aduladores
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El lenguaje artificioso y la conducta aduladora rara vez acompañan a la virtud.
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Las mordeduras más peligrosas son las del calumniador entre los animales salvajes y las del adulador entre los animales domésticos.
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Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.
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Todo adulador vive a expensas de quien le escucha.
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Prefiero ser inoportuno e indiscreto antes que adulador y taimado.
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Nos rodeamos de aduladores porque no sospechamos de ellos: sus cumplidos nos parecen justificados, están muy por debajo de lo bien que pensamos de nosotros mismos.
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Prueba a ser tal como dicen de tí tus aduladores.
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Trata de ser como te pintan los aduladores
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¿Cómo se llama al animal más temible? Preguntó un rey a cierto sabio. Y éste respondió: los salvajes le llaman tirano; los mansos, adulador.
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El amor propio es el mayor de los aduladores.
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El amor propio es el peor de los aduladores.
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Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
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Un adulador es un amigo que es inferior a nosotros o que pretende serlo.
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Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
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Vale más caer entre las patas de los buitres que entre las manos de los aduladores, porque aquellos sólo causan daño a los difuntos, y estos devoran a los vivos.
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Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio...
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Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.
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La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos.