Mi sangre se enardece igual que una jauría olfateando la presa y el estrago pero bajo tu voz mi corazón se rinde en palomas devotas y sumidas.
Frases célebres sobre: ang. [Página 53]
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La angustia religiosa es, por una parte, la expresión de la angustia real y, por la otra, la protesta contra la angustia real
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Mudo. No me encuentro a nadie que me salude ni me diga nada. Soy un extraño en mi Ciudad, mi gran Ciudad de calles polvorientas y enfangadas.
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No soy un caballo paraguayo, más de una vez demostré que soy un pura sangre
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Aprehender, sí. Primero asimilando los matices y contornos ocultos. Lo húmedo, lo tibio, y si soy afortunado el rumor de tu sangre abriendo zanja en la vida.
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¿El deseo no es siempre el mismo, esté presente o ausente el objeto? ¿El objeto no está siempre ausente? No es la misma languidez: hay dos palabras: Pothos, para el deseo del ser ausente, e Himeros, más palpitante, para el deseo del ser presente.
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La creación poética deviene, cada día más, un ejercicio culto, compromiso al que rindieron un primer tributo nuestros vanguardistas, y se reduce progresivamente la tierra de cultivo para el fruto espontáneo. El poeta hace uso consciente de la intuición qu
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¡Y esos ojos! Contemplarlos es como sumergir la mirada en algo profundo, angustiosamente abisal. Con su brillante negrura, esos ojos parecen no decir nada y expresar, a la vez, lo inexpresable, a tal punto resultan conocidos y desconocidos al mismo tiempo
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La poesía es una visionaria y arriesgada tentativa de acceder a un espacio que ha desvelado y angustiado siempre al hombre: el espacio de lo imposible, que a veces parece también el espacio de lo indecible.
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El aprendizaje de ratero tiene esta ventaja: darle sangre fría a uno, que es lo más necesario para el oficio. Además, la práctica del peligro contribuye a formarnos hábitos de prudencia.
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Teniendo en cuenta las energías y los momentos angulares de las órbitas de los electrones, Bohr y Sommerfeld continuaron utilizando la teoría de las leyes conocidas de la física para describirlos, en particular los principios de la mecánica que estableció
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Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.
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Cuando la ciencia estaba en su infancia, la religión trató de estrangularla en su cuna.
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Cuanto menor el trago, más clara la cabeza y más fria la sangre.
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Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.
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La sangre joven no obedece un viejo mandato.
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El panorama le dio seguridad. Era un campo dorado que poseía vida. Era la religión de la paz. Un campo que moriría, si sus tímidos ojos fueran obligados a contemplar la sangre. Imaginó a la naturaleza como una mujer que siente una honda aversión hacia la
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¿Y qué son? ¿Qué son los fríos? Sonrió sombríamente. Bebedores de sangre -replicó con voz estremecedora-. Tu gente los llama vampiros.
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Sus ojos, cazadores de imágenes, están albergando un sueño, una vez acojas las ideas anhelantes en ti, para modelar la sangre...
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Nada se quema. Ahora lo recuerdo. Los núcleos me dijeron que nuestras inteligencias han enloquecido. Con todos los millones que pagamos, hace tanto tiempo. Cuando la inteligencia artificial era sobre todo un concepto de vanguardia.