El enamoramiento, en su iniciación, no es más que eso: atención anómalamente detenida en otra persona. Si esta sabe aprovechar su situación privilegiada y nutre ingeniosamente aquella atención, lo demás se producirá con irremisible mecanismo.
Frases célebres sobre: aquel. [Página 51]
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No te pido que me lo cuentes todo, tienes derecho a guardar tus secretos, con una única e irrenunciable excepción, aquellos de los que dependa tu vida, tu futuro, tu felicidad, ésos quiero saberlos, tengo derecho, y tú no me lo puedes negar
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... pero que triste la gente sin otra finalidad en la vida que la de hacer hijos sin saber por qué ni para qué. Para continuar la especie, dicen aquellos que creen en un objetivo final, en un razón última, aunque no tengan ni idea de cuáles son y nunca se
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Tener no es poseer. Puede tenerse aquello que no se desea. Posesión es tener y disfrutar lo que se tiene.
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En este momento, he entendido que ni en Vic ni en Cataluña, nos interesa relacionarnos con todo aquello que sea el franquismo, la bandera española, el águila... ¡que yo lo llevo en el corazón!, pero políticamente no nos interesa
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¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente? ¡A fuerza de cosas pequeñas!
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Y cuando hubo anochecido, y a aquella noche le siguieron otras, y el hombre desesperó al cabo de que el perro volviera, sintió que el alma se le partía en dos o que se quedaba sin alma. Jamás se había detenido a pensar en lo inauditas que son las noches;
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El mayor dolor del mundo no es el que mata de un golpe, sino aquel que, gota a gota, horada el alma y la rompe
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¡Ay de aquellos que creen conocer los sucesos futuros!
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Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance
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Y pasó el hombre sigilosamente, con un poco de asco, mirando a diestra y siniestra, como una reina anciana que visita un hospital. Parecía un tanto avergonzado del espectáculo: de aquellos cajones grises, blancos o negros, que tanto asustan a los hombres,
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Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por
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Nunca jamás una carta a nadie, un mensaje, un retrato, ni la más leve esperanza. Siempre, a través de los años, el mismo silencio, la misma espera sin fin. Tan sólo aquel airoso caballo negro y aquella alegre yegua blanca que, al caer la tarde, solían mir
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Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos.
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Nuestra envidia dura siempre mas que la dicha de aquellos que envidiamos.
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Nuestra envidia dura siempre más que la felicidad de aquellos a quienes envidiamos.
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Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
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Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
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Aquellos a quienes se condena al suplicio manifiestan a veces una fortaleza y un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa fortaleza y ese desprecio son para su ánimo lo que la ve
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Por lo general nos aburren aquellas gentes con las que no nos está permitido aburrirnos.