Sólo existe una forma de felicidad, que es dejar de preocuparnos por aquellas cosas que estén más allá del poder de nuestro deseo.
Frases célebres sobre: aquella. [Página 3]
Hay un total de 416 freses célebres sobre "aquella" este sitio web. [Página 3]
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El verdadero poeta no tenía motivos para dejar huella y testimonio de aquella experiencia intransferible que era la Poesía.
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Una especie de rigidez monacal destacaba la expresión de su semblante. Nada triste o tierno ablandaba aquella mirada pálida. En el trato con los animales, había adquirido su mutismo y su placidez.
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Pero no era feliz, no lo había sido nunca. ¿De dónde venía aquella inconsistencia de la vida, aquella podredumbre fulminante de todas las cosas en las que trataba de apoyarse?
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Aquella alma que pueda ser sincera es la del hombre perfecto.
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Se cruzó un gran rencor y otro rencor a la luz de un farolito a querosén y un puñal que parte en dos un corazón porque así lo quiso aquella cruel mujer. .
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Yo, les dije, sí acordaos de mi hermano Ramón yendo a 'bombardear' el Palacio Real, para forzar un cambio en aquella España anquilosada y que se fagocitaba a si misma y sus tradiciones ahora todos somos españoles por la Gracia de Dios Y AL MISMO NIVEL¡!,
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Hay que hacer la opresión real todavía más opresiva, añadiendo a aquella la conciencia de la opresión, haciendo la infamia todavía más infamante, al pregonarla.
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Pienso que la constante actividad en vuestro famoso arsenal, señores venecianos, ofrece un gran campo para filosofar a los intelectos que especulan, especialmente en aquella parte que se denomina mecánica, donde se construyen continuamente todo tipo de in
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Que disfrutes por muchos años de aquellas buenas bendiciones que te son enviadas a ti, no tanto de las estrellas, sino de Dios, el Creador y Gobernador de las estrellas
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Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en la que su padre lo llevó a conocer el hielo.
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Aquella vez, en París, cuando llegué al vestuario, me felicitaba todo el mundo, y lo primero que pensé fue: debo ser el peor campeón de Roland Garros de la historia”
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En aquellas horas de amargura en que su vida se quebraba comprendió el valor del amor de una mujer. ¡Una mujer! sólo ella puede querer a un hombre pisoteado por botas de hierro. Allí está él, cubierto de escupitajos, y ella le lava los pies, le desenreda
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Todo el aparato colectivista para difundir conocimientos: las escuelas y la prensa, la radio y el cine se usarán exclusivamente para propagar aquellas opiniones que, verdaderas o falsas, refuercen la creencia en la rectitud de las decisiones tomadas por l
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El hombre no se ha desarrollado en libertad. Como miembro de aquella pequeña tribu a la que tenía que pertenecer para sobrevivir, el hombre era todo menos libre. La libertad es una construcción de la civilización, que ha liberado al hombre de los obstácul
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El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere.
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El alma se tiñe del color de sus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas que están en línea con tus principios y que puedan ver la luz del día. El contenido de tu carácter lo eliges tú. Día a día, lo que eliges, lo que piensas, y lo que haces, es en l
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En aquella época encontré un extraño refugio. Por casualidad, como suele decirse. Pero esas casualidades no existen. Cuando alguien necesita algo con mucha urgencia y lo encuentra, no es la casualidad la que se lo proporciona, sino él mismo. El propio des
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Aquella mirada llegaba al corazón de toda la humanidad.
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De entre las enfermedades de un Estado, consideraré por tanto, en primer lugar, aquellas que surgen de una institución imperfecta y que se asemejan a las enfermedades de un un cuerpo natural que proceden de una procreación defectuosa.