Si alguien te dice que no puedes, no prestes atención y olvídate de tus limitaciones.
Frases célebres sobre: ate. [Página 111]
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Los hombres no son grandes o pequeños debido a sus posesiones materiales, sino por lo que son.
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Despiértate pensando vagamente que el portero de noche os ha llamado. Y escucha en el silencio: sucediéndose hacia lo lejos, se oyen enronquecer los tranvías que llevan al trabajo. Es el amanecer.
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Una larga experiencia me ha enseñado que en Inglaterra ni ellos ni ellas van al teatro a no ser que tengan bronquitis.
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Alégrate. En esa profesión del deseo nadie como tú para simular inocencia y para hechizar con tus ojos inmensos.
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Las cosas materiales matan al hombre sin sufrimiento; el amor lo reanima con vivificantes dolores
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Padre nuestro que estás en los cielos, quédate ahí, nosotros nos quedaremos en la tierra, que es tan bonita.
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En las bambalinas del progreso, hombres íntegros proseguían integralmente la desintegración progresiva de la materia viva desamparada.
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Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen latentes hasta que la ocasión las despierta y aviva
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La atención es la aplicación de la mente a un objeto; el primer medio para pensar es escuchar bien.
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Guevara, mito del combate creador del merchandising
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Sálvate, mundo mío, desatando infinitos.
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Déjate convencer, duerme esta noche conmigo. Que el amor se encuentra antes si se busca. Mira que casualidad si yo fuera tu hombre y la duda de haberte dado luz no te deja dormir nunca.
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Las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filósofia.
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El panteísta es un ateo disfrazado de Dios mismo.
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El egoísmo es el único ateísmo verdadero; el anhelo y el desinterés, la única religion verdadera.
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Cuando los políticos prestan demasiada atención a la literatura es una mala señal, sobre todo para la literatura. Pero también es una mala señal cuando no desean oír ni una palabra de la literatura
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Nuestros errores se dividen en cuatro categorías; los socialmente aceptables, los socialmente inaceptables, los jurídicamente posibles y los jurídicamente imposibles.
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El tiempo imparable plateará nuestras sienes y hará de nuestros recuerdos cenizas y humo
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La verdadera, la auténtica teoría científica, no sólo debe abarcar todo el material existente, sino que debe abrir amplias posibilidades para el estudio ulterior y – permítasenos expresarnos así – para la experimentación ilimitada.