Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa’ montarlo...
Frases célebres sobre: ball. [Página 2]
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Las señoras tienen que ser caballeras, quijotas, manchegas.
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O actuamos como caballeros, o como lo que somos.
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Si alguna película es descrita como una comedia romántica, tú puedes usualmente encontrarme en la puerta de al lado jugando pinball.
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Hablo latín con Dios, italiano con los músicos, castellano con las damas, francés en la corte, alemán con los lacayos e inglés con mis caballos.
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La industria de la música es muy fácil en comparación con el mundo del ballet clásico.
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Caballeros: Hora es de montar, hora es de internarnos en nuestros montes, hora es de lamer nuestras heridas. Volveremos, y cuando volvamos seremos millones. Fuerza y Honor para todos. Gloria eterna a La Rosa de los Vientos. Hasta siempre amigos.
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Un día, volvió, el celoso, de improviso. Se la encontró, a la guapiña, de palabrita arriba de dos caballeros; fue tan su conmoción, que sacó el revolver y disparó primero a ella y después a sí mismo, una bala en plena boca. Murieron abrazados. — Hacía un
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El andar a caballo a unos hace caballeros, a otros caballerizos.
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Tienes que desconfiar del caballo por detrás de él; del toro, cuando estés de frente; y de los clérigos, de todos lados.
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Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos.
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El caballero se culpa a sí mismo, mientras que el hombre ordinario culpa a los demás.
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El verdadero caballero es el que sólo predica lo que practica.
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Si la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; si es la cultura la que prevalece, a un pedante. Sólo del equilibrio nace el caballero.
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Un caballero es tolerante y libre, un hombre común está lleno de ansiedad y temor.
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Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.
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Al gran caballo, grandes espuelas.
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Si los deseos fueran caballos, los mendigos serían jinetes.
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Buscó el mismísimo Alejandro Magno a Diógenes, de enorme fama, del cual se reían por su rechazo a vida material alguna. Cuando le encontró desnudo y tumbado a orillas de un río, Alejandro Magno a lomos de su enorme caballo, le hizo la siguiente proposició
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Durante este viaje, recibí ovaciones delirantes de todos los públicos de las pequeñas ciudades húngaras. En cada una de ellas, Alejandro Gross ponía a mi disposición un coche victoria cubierto de flores blancas y arrastrado por caballos blancos. Vestida y