Que tiemblen las clases dominantes ante la Revolución Comunista. Los proletarios nada tienen que perder sino sus cadenas, y tienen un mundo a ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!
Frases célebres sobre: cadena. [Página 5]
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Los trabajadores no tienen nada que perder, salvo sus cadenas. Tienen un mundo por ganar
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La Doncella está cerca de vosotros; ella no puede, como antaño, llevar ante vosotros la bandera, pesadas cadenas la retienen; pero su alma, libre, se lanza fuera de la prisión en alas de vuestro canto guerrero.
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No tengáis miedo del hombre libre: temed al esclavo, si llega a romper sus cadenas.
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Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero se ven muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas
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El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente
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Claro que la historia se enlaza, como tu vas a romper las cadenas de la historia, imposible que las rompas
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No concibo mi vida más que como un encadenamiento de muertes sucesivas. Arrastro tras de mí los cadáveres de todas mis ilustraciones, de todas mis vocaciones perdidas.
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Las cadenas y los muros del hogar no se ven con claridad, son casi siempre invisibles, aunque no menos reales o insuperables
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La esperanza es una cadena que ata todos nuestros placeres.
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El matrimonio es una cadena a la cual no se debe ligar a nadie violentamente
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Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el ti
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El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Mantente, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará
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Nadie puede encadenar mi voluntad, y yo siempre seré libre de rebelarme.
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Si basta un solo cabello para atar mi voluntad, sin que haya necesidad de echarme cadena al cuello.
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Nací libre, por eso lo soy; nací libre, por eso no gimo bajo el yugo de la servidumbre, y mi alma se encumbra por las regiones altas, al paso que mi cuerpo se contonea sin temor de cadenas ni mordaza
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¡El honor! ¡Cómo es posible que otra persona pueda disponer de nuestro honor! ¿No será acaso esto del honor un medio que los hombres hayan empleado para encadenar a las mujeres más fuertemente a ellos?
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¿Y qué necesidad hay de sentirse encadenado a otras sensaciones distintas a las del placer?
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Las cadenas, las delaciones, las mentiras, las traiciones, los cadalsos hacen esclavos y producen crímenes; sólo a la tolerancia pertenece establecer y conquistar los corazones; sólo ella, ofreciéndole virtudes, las inspira y las hace adorar.
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No os extrañe que el hombre se vuelva criminal cuando le degradan, aunque inocente; no os extrañe que prefiera el crimen a las cadenas cuando en una o en otra situación es alcanzado por el oprobio.