Dame la ternura desde el sueño, dame ese cucurucho de sorbete que tenéis en la sonrisa, dame esa lenta caricia de tu mano. Yo te daré pájaros que cantaran tu nombre desde lo más alto de los arboles.
Frases célebres sobre: cant. [Página 58]
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Ya se unió la Historia al paso triunfal de los guerreros y yo invento palabras con que cantar, nuevas formas de amar, vuelvo a ser, soy otra vez, por fin otra vez, soy.
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Sólo el amor resistirá alimentando silencioso la lampara encendida, el canto anudado a la garganta, la poesía en la caricia del cuerpo abandonado.
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Sin el espejo del futuro, la realidad sería torpe, mísera, insignificante
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Beber es una cuestión de cantidad.
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La finalidad de la vida es la apreciación: no tiene sentido no apreciar las cosas, y no tiene sentido poseer más cantidad de ellas, si no se las aprecia.
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En un tiempo los hombres cantaban a coro alrededor de una mesa; hoy, un hombre canta sólo por la absurda razón de que sabe cantar mejor. Con el tiempo, sólo un hombre reirá por la misma razón.
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Existe una tonada por la que yo daría todo Mozart, Rossini y todo Weber, una vieja tonada, languideciente y fúnebre que me trae a mí solo sus secretos encantos. Cada vez que la escucho mi alma se hace doscientos años -es sobre Luis Trece- más joven.
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Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmel
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Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme un palpitar de acuario submarino, quisiera, licor tenue al difumino, hundirme, decantarme, adormecerme.
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A la compañera de viaje, cuyos ojos, encantador paisaje, hacen parecer corto el camino.
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Que nunca el arte abstracto, que nos tiraniza hoy día arranque de sus encantos este volumen asombroso.
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Somos fabricantes de memoria.
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Cuando eres un constructor de barcos, nadie te presta atención. Pero cuando eres el dueño de los Yankees de Nueva York... lo hacen, y me encanta.
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Sólo dejo el sonido de muchas palabras oídas al azar con ecos burlones. Canté al cielo. El exilio me hizo libre, llevándome de mundo en mundo, desde todos los mundos.
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Cuando el hilo dorado del placer se entrelaza con esa trama de cosas que nuestra inteligencia está siempre tejiendo laboriosamente, otorga al mundo visible ese encanto misterioso y sutil que llamamos belleza.
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Era como un gallo que creía que el sol había salido para oírle cantar.
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Aquel que es pobre, puede danzar y cantar delante de los ladrones, mientras viaja
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Me encanta cantar y me encanta tomar whisky. La mayoría de las personas prefieren escucharme tomar whisky
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Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el