Más, ¿qué hemos de decir del amor que no esté ya dicho infinitas veces?
Frases célebres sobre: ces. [Página 340]
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Es poderosísima la fuerza de la costumbre para hacer no sólo tratables, pero dulces, las mayores asperezas.
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Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin auxilio de nadie, sin recursos ni los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrastrando todos los sacrificios antes que consentir en la pér
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La compra la hice con el dinero que gané en España, aquella casa era un regalo que España me había hecho a mí y que yo transferí a mis viejos. Desde entonces, pude decir con todo fundamento, que nuestra casa era en verdad la Casa de España.
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Mi pulso es enérgico y necesito un instrumento de fuerte temple. Hago rebajar una cuchara de albañil y me presta excelente servicio. Esta espátula da en un mismo golpe, según la presión, gamas colorística que no se obtienen con el pincel. Permite pocos re
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Mientras puedas, ahorra para la vejez y la necesidad, porque el sol de la mañana no dura todo el día
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La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia como la necesidad, pero mucho más insaciable.
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El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
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Quien compra lo superfluo no tardará en verse obligado a vender lo necesario
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Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
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El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios
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Nuestras necesidades nunca se igualan a nuestros deseos.
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No perdáis el tiempo. Ocupaos siempre en alguna cosa útil. Absteneos de toda acción que no sea necesaria.
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Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de
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Amo la casa en la cual no veo nada superfluo y encuentro todo lo necesario.
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Los hombres conocen antes la necesidad de curar sus enfermedades que sus errores.
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No os incomodéis por pequeñeces, ni por ocurrencias ordinarias o evitables
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Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.
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El hombre es a veces más generoso cuando tiene poco dinero que cuando tiene mucho, quizá por temor a descubrir su escasa fortuna.
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La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurre raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días.