¿Acaso porque el ave del placer silbe luego de las púas candentes en los ojos, será más dulce el canto del caballo ciego?
Frases célebres sobre: ciego. [Página 4]
Hay un total de 182 freses célebres sobre "ciego" este sitio web. [Página 4]
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Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
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Algunos hombres no compran patrimonios para disfrutar de la vida, sino que, ciegos, viven sólo para sus patrimonios
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Vacilan y caen los hombres sufrientes, ciegos, de una hora en la otra, como aguas de roca en roca lanzados, eternamente, hacia lo incierto.
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Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma eran el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ellos el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores
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¿Quién los ve andar por la ciudad si todos están ciegos?
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Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego.
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¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?
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En el país de los ciegos, el tuerto es rey.
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Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería.
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Todo enamorado es ciego.
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Para el que puede entender, un mosquito suena como una trompeta, mientras que para el que no puede entender, en vano son los tambores y los clarines; de todas maneras, la luz se enciende para los videntes, no para los ciegos.
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¿Qué espíritu es tan vacío y ciego que no puede reparar en el hecho de que el pie humano es más noble que el zapato y que la piel humana es más hermosa que la prenda con la que se cubre?
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Celosa estás, la niña, celosa estás de aquel dichoso, pues lo buscas, ciego, pues no te ve.
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Argos es siempre atento a su semblante, lince penetrador de lo que piensa, cíñalo bronce o mírelo diamante, que en sus paladiones amor ciego, sin romper muros introduce fuego.
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Purpúreas rosas sobre Galatea el alba entre lirios cándidos deshoja; duda el amor cuál más su color sea, o púrpura nevada o nieve roja; de su frente la perla es eritrea, émula vana; el ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro
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Que al ciego efecto la razón sujeta, no ve el peligro, o, si le ve, le aceta.
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He comprendido que somos sordos y ciegos, que venimos de la noche para volver a la noche sin saber nada de nuestro destino
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¡Dice que no me ha visto! Hay que ser ciego o estúpido para no verme
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El azote pasó. Los grandes criminales deben ser condenados inexorablemente; los secuaces y ciegos instrumentos, generosamente perdonados