Antes que perder la libertad es mejor quedarse ciego para no tener que sufrir el triste espectáculo que nos iba a ofrecer nuestro triste espejo
Frases célebres sobre: ciego. [Página 7]
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No es el amor lo que es ciego, sino los celos.
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Fijad esto que digo en la memoria; que el ciego y torpe miedo os va turbando: Dejad de vos al mundo eterna historia, vuestra sujeta patria libertando.
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Busco un fin de semana desasosiego busco evadirme que coño busco ciego
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Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás
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El que quiere librarse de un mal sabe siempre lo que quiere; el que desea algo mejor de lo que tiene, ese está completamente ciego.
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La experiencia es el bastón de los ciegos.
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Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. El hombre sin pasiones sería frío, pero en cambio el hombre dominado por las pasiones, es ciego
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Estoy ciego, sordo y mudo
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¡Qué ciego es el amor propio!
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Ciego el espejo es para el que en su pulida entraña no consigue iniciarse con claridad.
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Estaba completamente exaltado, como el hombre que ve y que camina sin hacer ningún ruido, en una ciudad de ciegos. Me entraron ganas de bromear, de asustar a la gente, de darle una palmada en la espalda a algún tipo, de tirarle el sombrero a alguien, de a
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Hay peligro en los cambios temerarios, pero mayor peligro hay en el conservadurismo ciego.
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Las superpotencias parecen dos ciegos bien armados que se buscan en una habitación, en la que cada uno se siente amenazado por el otro y cada uno piensa que el otro puede ver.
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El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista.
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¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!
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La palabra de Dios abre los ojos a los ciegos.
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Habían empezado a hacer planes juntos. Estaban sentados en un sofá de segunda mano que había sacado de la tienda benéfica de San Vicente de Paúl. Fumaban, bebían, sonreían y se ponían ciegos mientras buscaban la manera de darle un palo a Randy.
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Por ninguna parte veo un dios de la vida, veo sólo ciegos que adornan sus crímenes con dios.
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Y yo ciego de mí te acepto a ciegas del esplendor terrible de tu llama tan frágil y menuda entre mis brazos.