La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia; el hombre es un ciego que no sabe verse a sí mismo.
Frases célebres sobre: ciego. [Página 8]
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Una cosa segura: ya no podremos volver allí. Lo pasado está aún demasiado reciente. Todo lo que hemos procurado olvidar se removería de nuevo, y aquella sensación de miedo, de inquietud furtiva, que había llegado a convertirse en pánico ciego e insensato
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No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
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Y yo, ciego y mortal, hacia tu carne, hacia las soledades de tu pecho pongo mi corazón y escucho.
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Pero ante todo piensa en esta patria, en estos hijos que serán un día nuestros: el niño labrador, el niño estudiante, los niños ciegos.
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Ninguna nación mantiene su palabra. Una nación es un gran gusano ciego.
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Eratóstenes criticó a Aristóteles por su ciego chovinismo, creía que en todos los países había cosas buenas y malas
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El enemigo es astuto, ¿Cómo es posible que estemos tan ciegos, cuando la verdad está en nuestros corazones y aún así no creemos?
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Que brille tu luz, que brille tu luz sobre mí, sabes que no podría hacerlo solo, pues estoy demasiado ciego para ver.
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Pintar el amor ciego es una sinrazón de los poetas; es preciso quitarle la venda y devolverle para siempre la alegría de sus ojos.
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Cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañadas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de
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Entre ciegos, el único que no veía era yo.
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Ver como nos vemos, vernos y comprender que para comprender hay que volverse ciegos.
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Los paisajes más bellos están en las mentes de los ciegos
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Soy aquel cuyas letras eran vistas por los ciegos y cuyas palabras eran oídas por los sordos.
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Hace falta estar ciego, tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio, cal viva, arena hirviendo, para no ver la luz que salta en nuestros actos, que ilumina por dentro nuestra lengua, nuestra diaria palabra.
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¡Una estrella anhelante que se inflama, un resplandor que deja de luz ciego al que intenta mirar!
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Un hombre ciego, aunque lleve en la mano una luz, no logrará ver.
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La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
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-El ciego se entera mejor de las cosas del mundo, los ojos son unos ilusionados embusteros.