El odio como el amor se apagan en la tumba. Sólo una cosa permanece invariable en la vida, como después de la muerte: nuestro destino
Frases célebres sobre: com. [Página 689]
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EL ALCALDE: Como empleado, digo. Como simple particular, sí, sin duda. Pero, como subordinado de la dirección del balneario, no puedes tener otra opinión que la de tus jefes.
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No se graban tanto mil palabras como un solo hecho.
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En materia de partidos políticos, que el perro coma al cerdo o que el cerdo coma al perro me tiene por completo sin cuidado.
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Los campeones de las finanzas son como las perlas de un collar: cuando una de ellas cae, las otras le siguen.
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Como has cometido la imprudencia de confiar a personas ajenas este asunto, que era un secreto exclusivo de la dirección, ya no es posible ocultarlo. Circularán toda clase de rumores que las malas lenguas de la población se encargarán de alimentar y abulta
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La vida podría ser bastante agradable si no llamasen a la puerta esos acreedores reclamando el cumplimiento de los ideales a pobres hombres como nosotros.
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El interés por uno mismo no es más que la supervivencia del animal en nosotros. La humanidad comienza para el hombre con la auto rendición
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Hay una moral femenina y una moral masculina como capítulos preparatorios de una moral humana
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El sitio donde más florece el optimismo es el manicomio
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La humanidad no comienza con el hombre, sino con el desinterés
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Cuando la vida deja de presentarse como una promesa, no por eso deja de ser todavía una tarea
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Nada se parece tanto al orgullo como el desánimo
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El deber es ser útil, no como se desee, sino como se pueda
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De todas las propiedades que pertenecen a los hombres de honor, nada es tan preciada como el carácter.
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El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y vender como si estuviera en quiebra
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Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto
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Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio
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Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir
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Durante la juventud creemos amar; pero sólo cuando hemos envejecido en compañía de otro, conocemos la fuerza del amor