Comencé muy alto y me he labrado mi decadencia.
Frases célebres sobre: comencé. [Página 2]
Hay un total de 35 freses célebres sobre "comencé" este sitio web. [Página 2]
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Cuando comencé a trabajar ni me atrevia a soñar que algún día ganaría el sueldo con el que me estoy muriendo de hambre.
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Imperfecto como soy, comencé con hombre y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.
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Realmente comencé a escribir música para desafiarme a mí misma, para ver qué podía escribir
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Me sentía humillado y ofendido por la vida. ¿Cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antipoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser más humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta.
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Lo cogí, sí, y es fácil imaginar con qué pasión; pero al cabo de un minuto comencé a darme cuenta de lo que en realidad tenía entre mis brazos. Estábamos solos, el día era apacible, y su pequeño corazón, desposeído, había dejado de latir.
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Me fascinaba la idea de una familia que quedaba sola en el mundo, rodeada de muerte y de un enemigo ignorado e inalcanzable. Pensé en mí mismo, en mi familia, aislados en nuestro chalet y comencé a plantearme preguntas.
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Yo estaba cagado. ¡Te lo juro! Y el maldito nombre solo apareció en mi cabeza. Entonces comencé a pensar en 20 millones de cosas que rimaban con ello.
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Has de saber, mi niña, que en mi acumulador de amor hay energía suficiente ..., sin que deje de parecerme que hace apenas cinco minutos que te encontré y comencé a quererte.
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Comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir.
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Venid gente, reunios, dondequiera que estéis y admitid que las aguas han crecido a vuestro alrededor y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos, si creéis que estais a tiempo de salvaros será mejor que comencéis a nadar u os hundiréis como pie
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Siempre he estado muy interesado en los blogs comencé como si fuese un experimento y terminé haciendo un libro
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Comencé con los cómics, los leía en los tres idiomas en que se editaban en el Líbano francés, inglés y árabe-. Luego fueron llegando otros autores hasta que mi pasión por la lectura se convirtió en mi profesión.
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Creo que lo más importante a la hora de escribir es pensar que algún lector necesitado espera con ansias ese texto. Comencé a escribir pensando en lo que quería leer. Si mantienes esa premisa, quieras o no, serás honesto.
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En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya.