Quiero ganar mi verso, este verso; y quiero que vaya quedo, raudo y sereno como un dardo certero al corazón del pueblo de todos los pueblos... Al corazón del Universo.
Frases célebres sobre: corazón. [Página 59]
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Todo, amada, en tu ausencia siempre larga te llora: el silencio y la estrella, la sombra y la canción, lo que duda en la dicha, la que en la duda implora. Y luego...Este profundo sangrar del corazón.
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A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
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La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón.
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Es que a cierta edad hay una inmensa pared que a veces es preciso volver a saltar, desde tu corazón nuevamente...
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El amor representa la Ley Superior y única de la vida... Y eso cada uno lo sabe y lo siente en lo profundo de su corazón.
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Todos nosotros somos seres de luz. Fuimos formados originalmente en el corazón de las grandes estrellas rojas, hace miles de millones de años.
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Llevamos luz dentro de nosotros, en el cuerpo, en el corazón y en la mente. Sobre todo, la luz de la mente nos permite comprender los procesos de la naturaleza y penetrar en lo íntimo de las personas, hasta en el misterio luminoso de Dios.
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La vulnerabilidad siempre se encuencra en el corazón del amor de quien ama.
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... el corazón no es el lugar adecuado para el odio.
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Que nada me pertenezca. Sólo la paz del corazón y el frescor del aire.
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El carácter de los retratos ha cambiado con el tiempo. La armonía clásica entre la cara y el corazón fue reemplazada poco a poco por la expresión discordante de la individualidad.
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Yo tengo, para ti, todo lo noble que cielo, tierra y corazón abarcan; el calor de los soles... ¡De los soles que, como yo, te aman!
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Tú tienes, para mí, todo lo bello que cielo, tierra y corazón abarcan.
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Corazón aquietado como el alma en silencio; oigo apenas el ruido muy lejano del mundo como un eco remoto que se ahogó en la distancia y que traen los vientos al oído inseguro.
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Ahora lo sé. Conozco ya tu oficio: lanzador de cuchillos. Has lanzado contra mi corazón el más certero.
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Los cantos y los vuelos invaden la extensión, y están de fiesta cielos y tierra... y corazón
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Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor; ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia sin que yo me angustie y llore; ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias, ¡oh Cristo!
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Allí, oculta a los ojos extraños, han despejado la soleada falda de un monte, de cara al mediodía, y en ella crecen vides dispuestas en ordenadas hileras. Al recordar la belleza de aquel lugar se le parte el corazón. Hombres, mujeres y niños se desplazan
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Silencio, oscuridad, los latidos de mi corazón. Los escuché mientras buscaba en mi mente un sector aún capaz de razonar de modo crítico.