Fui amante de un maniquí de corazón usurero, me cuentan que el que yo fui perdía llegando primero
Frases célebres sobre: corazón. [Página 81]
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Por débil y pequeña, oh flor del paraíso, cabías en el vértice del corazón en fiesta que te quiso.
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La plegaria no es verbal. Proviene del corazón. Sumirse en el corazón es plegaria, es la gracia.
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El cuerpo no es más que una mera proyección de la mente, y la mente no es más que un pobre reflejo del corazón radiante.
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Ten paciencia, corazón, que es mejor, a lo que veo, deseo sin posesión que posesión sin deseo.
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El Corazón es la fuente, el origen, el medio y el fin de todo. El corazón, el espacio supremo, nunca es la forma. Es la luz de la verdad.
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Velas de amor en golfos de ternura vuela mi pobre corazón al viento y encuentra, en lo que alcanza, su tormento, y espera, en lo que no halla, su ventura.
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La tragedia está en los ojos del que la contempla, no en el corazón del que sufre
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Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año.
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Nadie nace perfecto. Para todo el mundo existen posibilidades de mejorarse a sí mismo. Las pruebas y dificultades deben de convertir a uno en un individuo mejor en lugar de crear complejos y constreñir la mente y el corazón.
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Tomé una respiración profunda y escuché el viejo rebuzno de mi corazón: soy yo, soy yo, soy yo.
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Si el Gran Espíritu hubiese deseado que yo fuera un hombre blanco lo hubiera hecho. Él puso en vuestro corazón deseos y propósitos, y en el mío puso otros diferentes. No es necesario que las águilas se comporten como cuervos
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Besa mi boca, más dime qué es lo que mi corazón busca.
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Agentes de paz, rebeldes, ciudadanos, ¿Quién sabe? Todo lo que se mueve es un objetivo. La gente dispara como reflejo, y yo no soy la excepción. Con el corazón palpitando, la adrenalina ardiendo a través de mí, todo el mundo es mi enemigo.
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La belleza es esencialmente espiritual. La belleza auténtica yace en el propio corazón.
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Pon tu corazón, mente y alma, incluso en los actos más pequeños. Ese es el secreto del éxito.
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¡Oh! Te has ido, te has ido, amada, en una tarde de invierno y mi corazón es una flor marchita hoja de un poema viejo hace tiempo arrugada echada al cesto o debajo de la mesa.
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Mi buen corazón te perdonó, porque tu alma era preciosa para mí
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Ten buena conciencia y tendrás siempre alegría. Si alguna alegría hay en el mundo, la tiene seguramente el hombre de corazón puro
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No hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. As