No hay autoridad como la que se funda en la justicia y se ejerce por la virtud
Frases célebres sobre: dad. [Página 422]
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Yo amo la verdad, quiero y deseo que todos me la digan.
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Dondequiera que se ama el arte de la medicina se ama también a la humanidad.
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Representa un gran placer conversar con las personas de edad. Ellas han recorrido el camino que todos debemos seguir y saben dónde éste es áspero y difícil y dónde es llano y fácil.
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Tú eres legal,Eli es legal.De la legalidad solo puede salir el supremo bien
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Son filósofos verdaderos aquellos a quienes gusta contemplar la verdad.
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El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.
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El principio de la actividad es el amor. El amor llena con su presencia el universo entero, mueve sus resortes y les hace concurrir a un admirable concierto
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..que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. -Ahora -dije yo- comprendo lo que dices; si es verdad o no, voy a tratar de verlo. Has contestado, Trasímaco, que lo justo es lo conveniente.
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Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad, y demasiada dulzura.
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El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
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Muchas veces ayudó una broma donde la seriedad solía oponer resistencia
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Ninguna de las cosas humanas merece una gran ansiedad.
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En el vino está la verdad.
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El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
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Las leyes deben tener como objeto el interés del régimen establecido, cualquiera que éste sea y el mantenimiento de su autoridad, y de aquí se desprende, en su concepto, la verdadera definición de la justicia derivada de la naturaleza misma. Platón: Las l
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El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida
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..., en las asociaciones mutuas, donde uno se junta con otro, nunca verás que, al disolverse la comunidad, el justo tenga más que el injusto, sino menos.
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El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro placer y acompasarlo con el blanco deber para correr sin perder el equilibrio.
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¡Ninguna cosa humana merece gran ansiedad!